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martes 2 de agosto de 2016, 01:00

El necio que no es “rico ante Dios”

Escribo estas líneas para aquellos ricos, que se dicen cristianos, y su conducta es necia ante la plata porque el uso que ellos hacen de ella no es “ante Dios”.

Un rico ateo cuya conducta no fuera social con sus riquezas es también interesante que leyera lo escrito. También a él le ayudará.

¿En qué consiste el no ser ricos ante Dios?

En que los millonarios en dólares y euros de cada nación por separados y todos mundialmente juntos, viven muy engañados.

Y lean lo que escribe J. A. Pagola, los poderosos económicos “solamente piensan en su bienestar. Cada vez van acaparando más bienes... Son ‘imbéciles’, destruyen la vida de los pobres y no pueden asegurar la suya”.

Se creen inteligentes, democráticos y progresistas, y solamente son unos “insensatos”, crueles e inhumanos, que viven de la miseria de millones de seres humanos.

Jesús desenmascara el poder alienante y deshumanizador que está en las riquezas empleadas egoístamente en beneficio de unos pocos. Algo diametralmente opuesto al reino de nuestro padre Dios, que no quiere pobres en el mundo.

El rico es necio porque se dice cristiano y al mismo tiempo destroza la esencia del ser cristiano que es amar a todos haciéndolos felices y comenzando por los que menos tienen, aun de cosas esenciales para vivir.

Estos ricos no son dueños, sino solamente administradores de la riqueza, estoy hablando de la adquirida honradamente con el trabajo. Y toda la plata, que les sobre para vivir con dignidad humana, tienen la obligación de emplearla sabia y generosamente para fomentar esta misma dignidad en los que no la tienen por falta de medios.

No quisiera ser uno de estos ricos necios cuando se encuentren ante Dios. Si hay miseria en el hermano y tu puedes remediarla y no lo haces, recuerda que con Dios no se juega.

“Infeliz de ti”.