7 de diciembre
Miércoles
Poco nublado con tormentas
23°
31°
Jueves
Lluvioso
21°
27°
Viernes
Lluvioso
21°
26°
Sábado
Mayormente nublado
19°
29°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Arte y Espectáculos
sábado 26 de noviembre de 2016, 14:35

El libertinaje en "La fiesta de las salchichas"

En un mundo completamente sexualizado, donde prima el placer por encima de los valores, "La fiesta de las salchichas" funciona como una parodia caricaturizada de la sociedad abusiva de la libertad y se vende como una comedia irreverente y algo sosa de unos alimentos parlanchines que buscan conocer una verdad.

Por José Biancotti | jbiancotti@uhora.com.py

Atención: Se revelan detalles del argumento.

«Odio la pureza, odio la bondad. No quiero que exista ninguna virtud en ninguna parte. Quiero que todo el mundo este corrompido hasta los huesos [...] Esto era sobre todo lo que quería oír. No simplemente el amor por una persona sino el instinto animal, el simple indiferenciado deseo» - George Orwell (1984).

La Fiesta de las Salchichas es una apología al estilo de vida cochambroso donde solo importa obtener el placer de los sentidos y disfrutar de la promiscuidad y el libertinaje.

En la película conocemos a Frank, una salchicha que quiere meterse en un panecillo pudoroso parecido a una monja, que desea procrear pero teme ir al infierno.

El protagonista teme perderla porque, como sus demás compañeros, nunca sabe cuándo los dioses (los humanos) los sacarán del estante del supermercado para llevarlos al más allá, un lugar que promete ser una experiencia paradisíaca.

El problema surge cuando una mostaza es devuelta al supermercado y asegura que nada de lo que ellos creían era cierto, y que en realidad los dioses son abominables y se los comen. La noticia genera conmoción entre los alimentos y el conflicto inicia.

Embed

El humor que se utiliza en esta cinta está plagado de estereotipos e intenciones de aludir a la religión como el opio del pueblo necesario para adoctrinar a las masas.

Cuando Frank llega a descubrir que todo lo que ellos creían sobre el más allá es una falsedad, busca convencer a los habitantes del supermercado de que lo único que les espera tras la puerta de salida es la muerte en maneras crueles e inimaginadas.

Pero creer en esta realidad es encontrarse con la posibilidad de que no hay esperanzas y que la vida en el súper carece de un sentido. Como el destino es la muerte inevitable, los alimentos deciden seguir creyendo en el más allá porque eso les da una esperanza.

¿Todo esto le suena familiar? Frustrado, Frank opta por confrontar a los dioses, lo que desencadena una batalla en la que se revela que los alimentos observan cómo sus deidades se alejan de cualquier concepción benévola que tenían incluida en su fe.

Los dioses mueren y la gran cantidad de alimentos decide festejarlo con una orgía salvaje. La creencia en una deidad ha muerto y, en consecuencia, todo está permitido.

La verdad es que esta película no busca solo reflejar la realidad de un mundo liberado de normas y valores configurados desde los primeros tiempos de la humanidad.

También ofrece un mensaje: el sexo debe superar todos los límites y ser practicado en todas las posturas posibles en un mundo basado en la búsqueda del placer.

Los animalillos en que se convierten los razonables alimentos no cambian su realidad de ninguna manera y actúan con violencia para imponer sus deseos primarios.

La película en este sentido es un elogio al egoísmo en el que estamos inmersos.

Las voces caben perfectamente en las caricaturas de los alimentos, sobre todo en el que interpreta Edward Norton, que se escucha irreconocible. La animación, sin embargo, no tiene nada destacable porque lo importante para los creadores de esta historia no es el medio visual sino el mensaje repetido de la transgresión moral.

Pero pese a toda la sátira irreverente, a la que no se puede culpar de nada muy grave porque es un producto de entretenimiento, uno termina preguntándose: ¿Es positivo el egoísmo en una sociedad que ha evolucionado en su historia gracias a la colaboración?

Embed