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Mundo
viernes 26 de agosto de 2016, 09:19

El lema de campaña de Trump da mucho juego, una y "otra vez"

Miami (EE.UU.), 26 ago (EFE).- Si aciertan los que califican de narcisista al candidato presidencial republicano Donald Trump, el empresario debe estar feliz del alcance de su lema de campaña, "Make America great again" (Hagamos a EE.UU. grande otra vez), que ha sido adaptado en infinidad de variaciones, aunque no todas serán de su gusto.

Como de si una fórmula matemática se tratara, las combinaciones de estos cuatro elementos se han multiplicado, dando mucho juego, tanto a Trump como a aquellos que quieren ridiculizar su grandilocuencia o tan solo aprovechar una frase que el magnate ahora metido a político ha lucido en sus ya famosas gorras de béisbol.

Una de las últimas en aprovechar la frase para atizarle ha sido la popular actriz hispana América Ferrera, que públicamente ha mostrado su apoyo a la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton.

La actriz, conocida por encarnar a "Betty la fea", subió esta semana a su cuenta de Instagram una fotografía en la que aparece junto a sus compañeras en la serie de NBC "Superstore" Nichole Bloom y Lauren Ash con una camiseta en la que hace un juego de palabras entre su nombre y el lema de Trump: "Make America Ferrera Again".

Al arranque nacionalista que representa la frase de Trump, quien en las últimas semanas ha optado por dejar las gorras fuera de los estrados para lucir más "presidenciable", pronto le dieron la vuelta sus detractores para pedir que Estados Unidos vuelva a ser británico y mexicano "otra vez".

Esta última parodia vino a golpear el duro discurso antiinmigrante de Trump y su deseo de deportar a millones de indocumentados y levantar un muro en la frontera de México, aunque muchos, con sus gorras, le recordaron que buena parte del actual territorio de EE.UU. pertenecía en el pasado al país vecino.

El carácter inmigrante de los antepasados del empresario neoyorquino fue objeto de burla por parte del comediante británico y presentador del programa nocturno Last Week Tonight, John Oliver, quien aseguró que el apellido originario del candidato republicano no es Trump sino Drumpf.

El canal HBO ha vendido miles de gorras con el mensaje "Hagamos a Donald Drumpf otra vez" y lo hacen a precio de coste, 15 dólares, porque, asegura el programa, "nada le irritaría más (a Trump) que alguien opte por no sacar un beneficio económico".

La reivindicación del papel que juegan e históricamente han tenido los extranjeros en el país quedó reflejado en una gorra que sacó a la venta una organización cultural en la que se leía "Los inmigrantes hacen a Estados Unidos grande".

Incluso, una librería de Nueva York sacó una tirada en la que pedían que "Estados Unidos lea de nuevo", en una denuncia nada sutil de los problemas de analfabetismo en el país, que afecta a 32 millones de sus habitantes, según datos del Departamento de Educación.

Se pueden comprar además gorras que sugieren que EE.UU. sería "odiada" u "odie" de nuevo en caso de que Trump llegue a la Casa Blanca, mientras otros aseguran que el país "ya es grande" sin necesidad de que el empresario sea presidente, aunque para ello sugieren que la nación "piense" y "recupere la cordura", otra vez.

Pero, sobre todo, el lema ha servido de parodia para pedir que el país sea de nuevo "decente", "pijo (niño bien)", "homosexual" o "esté drogado", entre otras muchas, o que "Trump se declare en bancarrota otra vez", en referencia a los problemas financieros de sus empresas.

La ya popular frase ha servido además de inspiración a otros políticos, como el independiente Rick Tyler, que aspira llegar al congreso en representación del tercer distrito de Tennessee con su lema "Hagamos a EE.UU. blanca otra vez".

Su mensaje de tintes racistas ha sido criticado incluso por su contrincante republicano Ryan Haynes, quien lamentó el mensaje de "odio" supremacista que supone este eslogan.

Pero ese mismo lema aparece en camisetas, muy blancas, con el nombre y tipografía que usa el magnate neoyorquino en esta campaña, aunque, eso sí, no son oficiales.

Incluso, hay algunos que, hartos de todo el uso propagandístico y paródico que se ha dado a una de las prendas más tradicionales de los estadounidenses, piden que las gorras de béisbol se dejen "en blanco de nuevo".