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Mundo
lunes 22 de agosto de 2016, 04:52

El Gobierno y los comunistas filipinos abren la mesa de diálogo en Oslo

Copenhague, 22 ago (EFE).- El Gobierno filipino y el Frente Democrático Nacional de Filipinas (NDFP), que representa a la rebelión comunista, instauraron hoy la mesa de diálogo por la paz en un acto celebrado en un hotel a las afueras de Oslo.

El ministro de Exteriores noruego, Børge Brende, resaltó en la apertura que se trata de un día "histórico" y avisó que los próximos cinco días de negociaciones serán "muy exigentes", además de destacar la "gran responsabilidad" de este país nórdico, que ejerce de mediador en un conflicto de casi medio siglo de historia.

"Ambas partes han mostrado un fuerte deseo de alcanzar una solución a un conflicto de larga duración y han llegado lejos para que estas conversaciones tuvieran lugar. Por eso es muy positivo que las negociaciones formales se hayan reanudado", resaltó Brende.

El Gobierno y los rebeldes declararon hace dos días un alto el fuego para impulsar el proceso de paz, en el que intervendrán varias figuras comunistas liberadas de forma temporal para poder negociar en Oslo, entre ellos Benito y Wilma Tiamzon, líderes del proscrito partido comunista (CPP), integrado a su vez en el Frente Democrático Nacional de Filipinas (NDFP).

Brende recordó no obstante a las dos partes que deberán negociar "grandes y complicadas cuestiones" y resaltó la importancia de no tener "expectativas exageradas" ante la posibilidad de alcanzar una solución final pacífica.

Las conversaciones iniciadas hoy implican reanudar un proceso estancado desde la ruptura de las anteriores negociaciones en 2013, causada entre otros motivos por la negativa del entonces presidente filipino, Benigno Aquino (2010-16), a excarcelar a negociadores comunistas.

Desde que Rodrigo Duterte ganó las elecciones presidenciales filipinas en mayo, el Ejecutivo y la rebelión comunista han acercado posturas e intercambiado gestos de buena voluntad.

El programa de negociación acordado para Oslo incluye la declaración de un alto el fuego permanente, una amnistía para los presos comunistas y la instauración de mecanismos que garanticen el fin del conflicto armado.

El CPP fue creado en 1968 como una organización política clandestina con el objetivo principal de derrocar al Gobierno.

El Nuevo Ejército del Pueblo (NPA) es su brazo armado, cuenta con unos 6.000 combatientes regulares y lleva cerca de 45 años en rebelión en un conflicto que se calcula ha costado la vida a 30.000 personas.