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Mundo
miércoles 7 de septiembre de 2016, 07:43

El Gobierno filipino espera reunión informal de Duterte y Obama tras insultos

Vientián/Manila, 7 sep (EFE).- El Gobierno de Filipinas espera que se produzca una reunión "informal" entre Rodrigo Duterte y Barack Obama, tras cancelarse el encuentro oficial previsto ayer en Vientián, después de que el presidente filipino llamara "hijo de puta" al estadounidense.

Así lo expresó hoy el portavoz del presidente filipino, Ernesto Abella, en una rueda de prensa en la capital laosiana, donde ambos mandatarios asisten hasta mañana a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

"No hay ninguna crisis con Estados Unidos, hasta donde podemos ver", llegó a decir el portavoz, quien aseguró que "en su momento debido" se celebrará la reunión entre los dos presidentes, que disienten sobre las ejecuciones extrajudiciales de narcotraficantes en Filipinas.

Casualmente, según las autoridades filipinas está previsto que Obama se siente esta noche en la cena de gala en Vientián junto a Duterte, que ha pedido disculpas por lo que considera una malinterpretación de sus palabras.

"En eventos (la cena) como este siempre hay oportunidades para que haya este tipo de encuentros", manifestó Abella.

Duterte arremetió el lunes pasado contra Obama por criticar su polémica guerra contra la droga iniciada el pasado julio y que ha causado más de 2.500 muertos, 1.507 de ellos en ejecuciones extrajudiciales.

El polémico presidente, apodado el "castigador" o "Harry el Sucio" por sus severidad contra el crimen y las drogas, llegó a proferir "putang ini, mumurahin kita diyan sa forum na iyan" ("hijo de puta, te maldeciré en el foro", en tagalo) en una comparecencia en Manila antes de volar hacia la cumbre en Laos.

El exabrupto provocó que el presidente de EEUU, que calificó de "extravagante" a su homólogo filipino, cancelara una reunión prevista ayer en Vientián.

En un comunicado, Duterte dijo que lamentaba que sus insultos se hayan "entendido como un ataque personal hacia el presidente de EEUU", y expresó su "profundo aprecio y afinidad" por Obama.

"Nuestra intención principal es trazar una política exterior independiente a la vez que promocionamos lazos más estrechos con todas las naciones, especialmente EEUU, con quien hemos tenido una relación duradera", aseveró Duterte.

Por su parte, el equipo de comunicación de la Presidencia filipina sugirió que el insulto "hijo de puta" iba dirigido a un periodista y no al presidente estadounidense.

La cancelación del que iba a ser el primer encuentro entre Obama y Duterte supone un importante varapalo a las relaciones diplomáticas entre EEUU y Filipinas, que comparten una misma estrategia en el disputado mar de China Meridional frente a Pekín.

Pese a ser históricamente dos países aliados, su relación ha sufrido un notable deterioro desde las elecciones del pasado mayo en las que fue elegido el nuevo mandatario filipino.

No es la primera vez que la locuacidad traiciona a Duterte, que el pasado agosto llamó "gay" e "hijo de puta" al embajador estadounidense en Manila, Philip Goldberg, tras lo que EEUU convocó al jefe de la misión diplomática filipina en Washington, Patrick Chuasoto, para pedir explicaciones por esos comentarios "inapropiados".

El mandatario filipino también llamó "estúpida" a la ONU y afirmó que no tiene tiempo de reunirse en Vientián con el secretario general del organismo, Ban Ki Moon, que esta noche estará sentado también al lado de Duterte en la cena de gala.

Obama no es el primer presidente en ser blanco de los insultos de otro dirigente.

En la sede de la ONU en Nueva York, el difunto presidente de Venezuela, Hugo Chaves, llamó en 2006 "diablo" al entonces mandatario estadounidense, George W. Bush, al que antes ya había tildado de "burro", "asesino" y "borracho".

Otra polémica ocurrió cuando el expresidente uruguayo José Múgica soltó sin darse cuenta de que tenía el micrófono encendido: "Esta vieja es peor que el tuerto", lo que fue interpretado como una crítica contra la exjefa del Estado argentina Cristina Fernández de Kirchner y su fallecido marido.

Jordi Calvet y Helen Cook