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Mundo
martes 20 de diciembre de 2016, 15:00

El Gobierno argentino pacta una reforma de impuesto al salario y la envía al Congreso

Buenos Aires, 20 dic (EFE).- El Gobierno de Mauricio Macri cerró hoy un acuerdo con los gobernadores provinciales para modificar los impuestos que gravan el salario en Argentina y se comprometió a enviarlo rápidamente al Congreso para que la propuesta se pueda convertir en ley en un plazo de dos días.

Tras haber recabado este lunes el apoyo de la Confederación General del Trabajo (CGT, la mayor central obrera del país), el oficialismo se anotó hoy el respaldo de las provincias antes de llevar esta misma tarde al Senado un texto de consenso destinado a paralizar otra iniciativa de reforma, más ambiciosa, que impulsaba la oposición.

La nueva propuesta lleva la base imponible de salario mensual a partir de la cual se aplica el denominado impuesto a las ganancias hasta 27.941 pesos (unos 1.745 dólares) para los solteros y hasta 37.000 pesos (unos 2.312 dólares) para los casados.

En rueda de prensa tras la reunión entre el Gobierno y los gobernadores provinciales, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, explicó que el Ejecutivo quiere que esta misma tarde comience a tratarse el proyecto de ley en las comisiones del Senado para que este miércoles pueda votarse y que el jueves se debata en la Cámara de Diputados.

Los términos del proyecto permiten "corregir las enormes distorsiones e inequidades que se fueron acumulando sobre este impuesto -muy criticado en Argentina- en los últimos años", apuntó Frigerio, sin "dinamitar" el presupuesto elaborado para 2017.

El ministro agradeció el "compromiso y responsabilidad" de los gobernadores para reencauzar la reforma frente a los intentos de la oposición de aprobar en el Congreso -donde ninguna fuerza tiene la mayoría- una iniciativa propia muy criticada por el oficialismo.

La reforma del gravamen tendrá un impacto fiscal de "alrededor de 34.000 millones de pesos" (unos 2.125 millones de dólares), "mucho menos" que el proyecto de la oposición, apuntó el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, presente junto a Frigerio y varios gobernadores provinciales en la comparecencia.

Sin embargo, el funcionario admitió que son cifras más altas que las que había manejado inicialmente el Ejecutivo -27.000 millones de pesos (unos 1.700 millones de dólares)- cuando, a comienzos de este mes entró en escalada la urgencia de reformar el impuesto antes de fin de año.

Prat Gay admitió que el Gobierno tendrá que compensar ese gasto extra "en alguna otra partida" del presupuesto y calculó que la reforma va a implicar dejar en manos de los trabajadores un monto equivalente a 84.000 millones de pesos (5.250 millones de dólares).

Los gobernadores, por su parte, mostraron su conformidad con la modificación impositiva y con la forma en la que se repartirán los gastos extra e hicieron una llamada a los senadores para que voten a favor del proyecto.

En concreto, consideran que "va en la dirección correcta" porque, en palabras del gobernador de Santa Fe (centro), Juan Schiaretti, mejora la situación de los trabajadores a la vez que cuida el gasto fiscal y elimina la impresión de "imprevisibilidad" a ojos de los inversores que introducía la posibilidad de que la oposición impusiera su alternativa contra los intereses del poder ejecutivo.

Según lo acordado con los sindicatos, el proyecto prevé además una actualización anual automática de las bases imponibles para desligarla de la iniciativa de los poderes de turno.

Este año, el impuesto se aplicaba desde los 18.800 pesos de salario mensual para los trabajadores solteros (unos 1.125 dólares) y desde los 30.000 para los casados (unos 1.875 dólares).

Su reducción o eliminación fue una reclamación fuerte de los sindicatos en los últimos años y promesa de campaña de los principales aspirantes a la Presidencia en 2015, incluido el ganador de aquella carrera electoral, Mauricio Macri.