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Mundo
domingo 6 de noviembre de 2016, 16:56

El Festival Cielos del Infinito, contra viento y marea en el fin del mundo

Punta Arenas (Chile), 6 nov (EFE).- En el Estrecho de Magallanes, donde se junta el Océano Pacífico con el Atlántico, los vientos huracanados que provoca la unión de los mares no son un problema para celebrar Cielos del Infinito, el festival de artes multidisciplinarias más austral del mundo.

Unos 2.200 kilómetros al sur de Santiago, y 1.220 al norte de la Antártica, cuatro jóvenes que no superan los 26 años crearon en 2008 este encuentro de las artes que suma teatro, circo, artes visuales, danza y talleres de formación.

"Éste es el festival de artes austral del mundo porque se realiza en este territorio, en la Patagonia, donde el acceso cultural a menudo se ve dificultado por los factores económicos", explica a Efe Lorena Álvarez, directora de comunicaciones del Cielos del Infinito.

Antes de la creación de este certamen apenas llegaban al año un par de compañías teatrales a Punta Arenas, la capital de la región de Magallanes y la Antártica Chilena.

Hoy recibe a grupos de países tan diversos como Portugal, China, Argentina, España o Francia. Todos ellos han hecho su aparición este 2016 en cuatro ciudades de esta zona tan alejada de los circuitos mundiales del teatro, además de en la también austral ciudad argentina de Ushuaia.

"Éste es el fin del mundo, aquí hay cosas muy particulares, muy especiales. Los cielos son espectaculares y todo es mágico", comenta Lluís Petit, actor de la compañía española de teatro callejero Kamchatka.

Pese a que en la versión de 2015 convocó a más 15.000 personas, la dependencia de la ayuda pública y la falta de infraestructura en esta región dificultan año tras año la celebración del encuentro.

Para el actor y director de Cielos del Infinito Antonio Altamirano un ejemplo de esta precariedad es la situación del Teatro Municipal de Punta Arenas, que tiene más de 90 puntos ciegos, a pesar de que fue remodelado en 2014 con inversión que superó los 3.500 millones de pesos (unos 5,3 millones de dólares).

Excepto este recinto, la región de Magallanes carece de la infraestructura necesaria para recibir las obras artísticas de renombre internacional que trae el festival.

Gimnasios de colegios, centros comunitarios y la calle sirven de improvisados escenarios para las obras de este encuentro de las artes.

"Durante el festival se ha hablado de lo vergonzoso que resulta disponer de centros culturales que han costado miles de millones de pesos, pero que están cerrados. Nosotros vemos en esas dificultades, grandes posibilidades", subraya Julio Escobar, el director del equipo técnico de Cielos Del Infinito.

Escobar admite que "es verdad que el arte escénico pertenece a teatros y centro culturales, pero también pertenece a gimnasios, plazas y canchas de poblaciones", puntualiza.

El equipo completo del festival coincide que llevar artes escénicas a lugares poco convencionales es democratizar los espacios y hacer "magia" para la gente.

Sin embargo, esto no significa que la calidad artística del certamen sea inferior.

Que las dificultades geográficas y las lluvias compliquen los traslados no fue impedimento para acarrear los más de 650 kilos de cargamento de la obra circense de Francia "Tú", o los camiones que se necesitaron para transportar al equipo de una compañía china que realizó un espectáculo de sombras chinescas.

Cielos del Infinito mantiene el espíritu de la Patagonia, que, pese que históricamente ha sido una zona de rencillas políticas entre los gobiernos de Chile y Argentina (enfrentamiento que casi derivó en una guerra en 1978) no se traduce en diferencias entre sus habitantes, que mantienen lazos muy estrechos.

Las similitudes culturales se deben a que este lugar austral es la única zona del continente en la cual Argentina y Chile no están separadas por la cordillera de Los Andes, que aquí está ubicada a un costado del territorio chileno, cerca del Pacífico.

La Premio Nobel de Literatura chilena Gabriel Mistral escribió en sus versos que "a la Patagonia llaman/ sus hijos la Madre Blanca/ Dicen que Dios no la quiso/ por lo yerta y lo lejana".

Muchos de lo niños, niñas y adultos que nacieron y se criaron en la Patagonia, entre la pampa llana que lucha con la nieve y lo gélido de las temperaturas australes, ven en Cielos del Infinito una oportunidad de apreciar obras artísticas que antes no llegaban.

"Nunca vi en un festival artístico en el que todos sus artistas compartieran junto con los organizadores y la comunidad", destaca la actriz española Edurne Rankin, de la compañía La Llave Maestra.

"Magallanes tiene una historia muy distinta con respecto a otras regiones. Éste fue el primer punto de conexión entre el Pacífico y el Atlántico. Las embarcaciones que pasaron por aquí también trajeron teatro y ópera", precisa Antonio Altamirano.

Cielos del Infinito acaba de cumplir su décima edición y sigue luchando contra viento y marea para conseguir espacios y financiación. Es el precio a pagar por estar situada en un lugar del planeta tan privilegiado como alejado.

Cristóbal Chávez Bravo