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Editorial
martes 12 de septiembre de 2017, 02:00

El éxodo escolar a Argentina atenta contra la soberanía

El cuadro cotidiano de alumnos paraguayos que cruzan la frontera para ir a estudiar en escuelas de la ciudad de Clorinda, República Argentina, es una situación que se repite en casi todas las localidades limítrofes. Además de ser la comprobación de que nuestro sistema educativo continúa muy rezagado en comparación con los de países vecinos, también es una muestra de cómo el Estado paraguayo resigna la consolidación de su soberanía, ya que los niños acuden a aprender contenidos sobre la historia y la cultura de otras naciones, antes que sobre la propia. Una lamentable práctica que debe ser revertida por las autoridades, ofreciendo mejor infraestructura y calidad de educación.

Un extenso reportaje publicado el domingo por este diario ha puesto de resalto un cuadro cotidiano que se repite en casi todas las localidades limítrofes, mostrando a varios niños paraguayos con guardapolvo blanco cruzando la frontera hacia la ciudad de Clorinda, República Argentina, para dar clases en el vecino país.

Tal como lo refleja el material periodístico, los escolares paraguayos cruzan la frontera diariamente, a bordo de canoas o balsas por el río Paraguay desde Itá Enramada o a pie por el puente que une a Puerto Nanawa con Clorinda, en algunos casos acompañados por sus propios padres, pero en la mayoría de las situaciones lo hacen solos, formando grupos de familiares y vecinos.

Tras acceder a unas 8 horas de clases en establecimientos del lado argentino, como la Escuela Provincial de Educación Primaria N° 21 o la Escuela N° 8 Justo José de Urquiza, retornan en horas de la tarde hasta sus hogares en el lado paraguayo.

La explicación de los progenitores es que en el lado paraguayo la educación sigue siendo muy precaria y pobre, mientras del lado argentino acceden a un nivel de instrucción pedagógica muy superior, además de diversos beneficios como la entrega de uniformes, útiles escolares y comida de manera gratuita.

Esta lamentable práctica, que no solo sigue vigente en localidades que son próximas a la frontera con Argentina, sino también en las que colindan con Brasil y Bolivia, además de ser la comprobación de que nuestro sistema educativo continúa muy rezagado en comparación con los de países vecinos, también es una muestra de cómo el Estado paraguayo resigna la consolidación de su soberanía, ya que los niños acuden a aprender contenidos sobre la historia y la cultura de otras naciones, antes que sobre la propia.

Más allá de agradecer la solidaridad y la generosidad demostradas por autoridades y docentes de los países vecinos, al recibir con los brazos abiertos a los alumnos paraguayos en las escuelas argentinas, brasileñas y bolivianas, se debe consignar que esta es una situación abiertamente irregular, que incluso se realiza de espaldas a las leyes migratorias de los países, cuestión ante la cual las autoridades y los políticos paraguayos cierran los ojos, dejando que los Estados vecinos se hagan cargo de las necesidades de la población, que se debe resolver internamente en nuestro propio país.

Además, es una cuestión que no está desligada de la que muchos estudiantes denuncian en estos días con las tomas de colegios. Una lamentable situación que debe ser revertida por las autoridades, ofreciendo mejor infraestructura y calidad de educación.