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Mundo
domingo 11 de junio de 2017, 01:00

El ex director del FBI marca el posible juicio a Trump, según analistas

Tras el esperado testimonio de James Comey en el Senado, se pudo sentar las bases de lo que podría ser en el futuro un proceso de impeachment o destitución contra el presidente estadounidense.

EFE

WASHINGTON - EEUU

Luego del esperado testimonio del ex director del FBI James Comey en el Senado de EEUU, puede sentar las bases de lo que podría ser en el futuro un proceso de impeachament o destitución contra el presidente Donald Trump, al que acusó de mentir en varias ocasiones, por obstrucción a la Justicia.

En una intervención en el Comité de Inteligencia del Senado que levantó una expectación no vista en décadas, Comey echó mano de sus notas personales para narrar con lujo de detalles el devenir de 9 conversaciones con Trump desde su elección en noviembre hasta el 9 de mayo, cuando el mandatario le despidió.

Nunca antes, un ex director del FBI había acusado bajo juramento, ante las cámaras y en la Cámara alta a un presidente estadounidense de decir "mentiras" varias veces, entre ellas sobre las razones de su despido, que Trump en un principio basó en la falta de liderazgo de Comey al frente del Buró Federal de Investigación (FBI).

Comey presentó a un Trump obsesionado con poner fin a la investigación sobre la posible colusión de su campaña con Rusia para minar las posibilidades de la candidata demócrata, Hillary Clinton, en los comicios de 2016, y aseguró que fue despedido por la presión que ejercían las pesquisas en el mandatario.

no pidió investigación. El ex director del FBI se mostró tranquilo, incluso bromeó y confió en que haya grabaciones de sus intercambios con Trump que respalden su versión de los hechos. El gran mandoble de Comey vino cuando no quiso descartar si Trump se coordinó de alguna manera con operativos rusos, algo tan grave que podría llegar a ser traición, y aseguró que prefería discutirlo a puerta cerrada. Es más, Trump, según el ex jefe del FBI, nunca le pidió investigar los constantes intentos de los rusos de interferir en las elecciones para influir en la manera en que votamos y pensamos, que el ex director considera probados.

El presidente no le dio el gusto a aquellos que en algunos pubs de Washington esperaban a que contestara a Comey en su hiperactiva cuenta de Twitter y hacer valer la promesa de una ronda de cerveza gratis si eso ocurría. El presidente se limitó a asistir a una conferencia conservadora en Washington para destacar sus logros e ignoró a los periodistas que le pidieron una reacción en una reunión sobre infraestructuras en la Casa Blanca.

El abogado de Trump, Marc Kasowitz, dijo que atacaba la credibilidad del testimonio de Comey, especialmente la petición atribuida a Trump de poner fin a la investigación a Michael Flynn, que dimitió como asesor presidencial de seguridad por sus lazos con Rusia. Kasowitz subrayó que Comey mintió al asegurar que el mandatario le pidió lealtad y recomendó investigar al ex director por filtrar sus conversaciones con Trump a la prensa, algo que confesó en la audiencia. El episodio, de la declaración, marcó un punto de inflexión clave en la presidencia de Trump tras menos de medio año de un mandato de 4, en cuyo ecuador (2018) habrá elecciones legislativas que cambiarían el dominio republicano del Congreso y poner a Trump ante el abismo del impeachment, nunca culminado con éxito en EEUU.