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Mundo
miércoles 10 de agosto de 2016, 01:00

El eventual juicio a Dilma será el 25 de agosto, tras clausura de los Juegos

AFP

BRASILIA - BRASIL

Mientras los Juegos Olímpicos de Río-2016 captan la atención de los brasileños, que al igual que el resto de Sudamérica por primera vez pueden ver a la élite del deporte mundial en sus tierras, todos dan por descontado que el Senado dará un fuerte respaldo al impeachment contra la primera mujer presidenta de Brasil.

Dilma Rousseff, una ex guerrillera de 68 años, fue suspendida del cargo el 12 de mayo y desde entonces denuncia a su vice, Michel Temer, que la sucedió provisoriamente, de haber orquestado un golpe en su contra.

En la tarde de ayer, unas 250 personas protestaban contra el golpe convocados por centrales sindicales en una céntrica avenida de São Paulo, donde también ondeaban carteles con la leyenda “¡Fuera Temer!”. “Estoy aquí contra el golpe, porque este proceso no tiene nada que ver con las cuentas públicas o con corrupción. Era la derecha que quería llegar al poder”, dijo Valder Dias, un obrero metalúrgico de 44 años.

Protestas similares fueron convocadas en otras ciudades brasileñas.

Acusada de haber violado la Constitución al aprobar gastos sin la venia del Congreso y suscribir decretos para financiar al Tesoro con la banca pública, sobre todo en su campaña de reelección de 2014, Rousseff podría perder su mandato y quedar inhabilitada para ejercer cargos públicos por ocho años.

A sus 75 años, Michel Temer lidera un frente pro impeachment para asegurarse la presidencia hasta el 31 de diciembre del 2018, cuando debía terminar el mandato de Rousseff. Diez días atrás pidió acelerar el proceso porque la gente “necesita saber quién es el presidente”. Su plan, dijo, es partir al G20 en China a inicios de setiembre como presidente de los brasileños, sin el adjetivo “interino”. El eventual juicio comenzaría el 25 de agosto, 4 días después de la clausura de Río-2016 y durará unos cinco días.

Una amplia mayoría de los congresistas considera que la ahijada política del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva será destituida en la fase de juicio, que requiere el apoyo de al menos dos tercios (54) del Senado.

Divididos entre las hazañas del nadador Michael Phelps, la expectativa de ver correr a Usain Bolt y soñando con que su selección de fútbol gane su primera medalla de oro, los brasileños asistirán a un nuevo capítulo del proceso que hundió al país en la inestabilidad.

Mientras, en Brasilia, lejos de los anillos olímpicos, el edificio del Congreso está rodeado por vallas a la espera de unos 5.000 manifestantes.

El gobierno de Rousseff se astilló por una recesión económica feroz y las acusaciones de corrupción que lo vincularon a una inmensa red de sobornos en la estatal Petrobras. Recluida en la residencia presidencial, Rousseff dijo que publicará una carta donde se comprometerá a convocar un plebiscito para que los ciudadanos decidan si quieren adelantar elecciones en caso de que consiga derrotar al impeachment.