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Mundo
sábado 17 de septiembre de 2016, 10:33

El drama de los desplazados es mostrado por el teatro español en Brasil

Santos (Brasil), 17 sep (EFE).- Entre zapatos perdidos por las calles de la centenaria ciudad brasileña de Sao Vicente, región metropolitana de Santos, historias de miles desplazados por guerras, dictaduras y persecución toman la forma de un espectáculo sin voz dónde enmascarados recorren los caminos sin destino.

Las compañías españolas Markeliñe y Kamchàtka, que participan en el Festival Iberoamericano de Teatro de Santos "Mirada", cambiaron los tablados del teatro por las calles para contar sus historias al publico e invitarle a sentir, bien de cerca, el drama que los desplazados viven en varias partes del mundo.

En la zona portuaria de Santos, la más importante ciudad de la costa del estado brasileño de Sao Paulo, un grupo de nueve actores llevan a los transeúntes a sentirse como un desplazado en su tortuoso recorrido para conquistar mejores condiciones de vida -o al menos alguna de ellas- huyendo de los peligros de una emigración forzosa.

En "Andante", de Markeliñe, se remite a situaciones de guerra, migración y pérdidas en las que los actores, con grandes máscaras, abusan de lo gestual para contar con nostalgia una historia que sigue los rastros de los que pasaron por periodos para olvidar, como el franquismo, nazismo y otros regímenes dictatoriales.

"'Andante' es un homenaje a las personas que se han quedado en el camino y que han tenido que desplazarse para huir por diferentes motivos. Puede ser una dictadura, puede ser una guerra o puede ser un conflicto" dijo a Efe el actor Jon Koldo Vázquez.

El actor comentó que no hay menciones concretas a uno u otro momento específico de los desplazados, sino que cuentan con la obra las historias de los dueños de los zapatos, una prenda simbólica y representativa para el drama de estas personas que los actores enmascarados llevan en sus manos durante todo el trayecto del grupo.

"La calle es el espacio primitivo, el espacio originario donde se empezó a hacer teatro", destacó Vázquez sobre la preferencia por llevar la pieza afuera de los teatros.

Por su parte, el actor Jon Kepa Zumalde, también de la compañía Markeliñe, rescató al trabajo de los mimos clásicos que estaban en las calles del País Vasco, lugar donde se originó el grupo.

"Siempre tenemos en cuenta la calle, porque la calle es el reducto natural de las artes escénicas; antes que los teatros, las actuaciones populares estaban en la calle" subrayó.

Sin usar palabras, los actores ponen en escena una historia sencilla en la cual todos los objetos dispuestos en cuatro pequeñas instalaciones toman el lugar de personajes dónde los zapatos abandonados señalan la vida que quién los usaba.

"Lo que utilizamos son zapatos y la obra se llama 'Andante' en una referencia a eso. Ya que los zapatos son elementos que todos utilizamos para caminar", explicó Vázquez.

Sin diálogos de los actores, hay algunas pocas intervenciones verbales en las que una voz grabada introduce en la trama un discurso en alemán, en referencia al nazismo, o la noticia de la muerte de Franco, lo que atisba un momento de alegría a los andantes que por fin se creen libres.

La condición del artista en tiempos de represión política e ideológica y la situación del inmigrante son a su vez abordados por la obra de la compañía catalana Kamchàtka.

"Fugit" (huido en catalán) es un espectáculo itinerante, sin texto y con mucho movimiento, que se desarrolla en espacios abandonados y aislados en los que actores y espectadores hacen revivir con su presencia la experiencia de sentirse perseguidos, huyendo, luego ser liberados y finalmente quedar abandonados.

El experimento recorrió las calles del centro de Santos en su región portuaria, que históricamente fue la puerta de entrada de los inmigrantes que llegaron a Brasil huyendo de guerras en Europa, lo que añadió un tinte simbólico muy fuerte al espectáculo.

Para cada ciudad en las que se presenta la obra, el grupo hace adaptaciones necesarias en la dramaturgia, pero la aventura intensa y silenciosa sigue como una ficción de clandestinidad en la que cada uno del público puede vivir de manera única la experiencia teatral al situarse dentro de la historia.

Son diferentes maneras de seguir con la narrativa, ya que el grupo inicial es separado en pequeños núcleos de huida que recorren los ambientes abandonados, calles y espacios cerrados en caminos únicos en los que llega a dividirse un pan y un poco de agua entre todos los hambrientos.

A pesar de que Brasil recibe un impacto menor de la crisis de los refugiados que afecta a Europa, las dos obras españolas hacen una llamada para la construcción de un mundo con menos xenofobia, prejuicios e ignorancia, coincidieron ambas compañías.

El Festival Iberoamericano de Teatro de Santos "Mirada", se despide este domingo del público brasileño, después de diez días de intervenciones teatrales con 43 piezas de doce países, entre los que España fue el homenajeado en la presente edición.

Fabio Manzano