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miércoles 19 de julio de 2017, 01:00

El descontento sistemático

“La fe que despierta Jesús es una fe con capacidad de soñar el futuro y de luchar por eso en el presente”, dijo el papa Francisco en Bañado Norte.

La realidad es linda aunque sea, en ocasiones, material o éticamente mala. Es linda porque la realidad es vida.

Pero que sea muchas veces mala, no significa que nos vamos a contentar a aceptarla tal como es. Solo que nos obliga a luchar en ella “con sabiduría”.

Traigo hoy el caso del descontento de la realidad sociopolítica sistemática, tan frecuente entre nosotros hoy en el Paraguay.

Es propio de personas que tienen un gran corazón (y en el un gran ideal) el hacer desaparecer el dolor de personas que cerca o desde muy lejos nos rodean.

Pero puede ser que vivamos inmersos en un descontento sistemático, porque lo malo o negativo nunca desaparece.

Esto nace de creer que cambiando las estructuras, en adelante todo va a ser mejor. Y no olvidamos que la libertad humana de las personas las puede estropear en cualquier momento.

También puede nacer de pensar que todo está en concienciarse las personas. Esto es real y positivo, pero es imposible que esta conciencia sea universal.

El resultado es que esta lucha se da siempre dentro de un descontento sistemático que puede durar demasiado. Esto nos endurece y así veremos todo negativo, bajaremos el compromiso, esperando tiempos mejores.

Necesitamos personas que aún sintiendo fuertemente la imposibilidad de los cambios radicales definitivos o lo tarde de sus mejoras parciales, no se dejan atrapar por el descontento de los imposibles históricos y que hablen, escriban y actúen sobre la realidad, que ciertamente es bien mala y confusa sociopolíticamente en el Paraguay. Pero insistiendo, con alegría y esperanza, en lo bueno y positivo que existe.

Haciéndolo así, estaremos ayudando eficazmente a abrir horizontes y a hacer posible el cambio real que puede darse.