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sábado 28 de agosto de 2010, 00:00

El cine que nos invita a amar y celebrar

«Nuestra única d
efensa contra la muerte es el amor.»

Convocamos con redoblado ánimo amoroso y celebratorio esta edición. Mientras nuestra nación se acerca a sus 200 años, el Festival llega a la víspera de su 20º aniversario, reafirmándose como fuerza líder en la vida cultural paraguaya. Y se ha propuesto hacerlo poniendo en mayor evidencia el esfuerzo por enriquecer la cultura cinematográfica nacional, formando más públicos y nuevos talentos a nivel nacional.

El 2º Concurso Nacional de Cortometrajes, que promueve a los grandes talentos del futuro cine paraguayo, y el proyecto Extensión del Festival al Interior, que contribuye a la descentralización y a la difusión de la cinematografía de calidad en otras localidades del país, son dos ejes confluyentes y ambiciosos de acción que se han puesto en marcha, aun cuando no están los recursos suficientes para garantizar sus cometidos, es decir, en el espíritu que siempre nos ha movido y ha marcado la trayectoria del Festival Internacional de Cine del Paraguay: la posibilidad de hacer lo imposible.

Sumada a nuestra larga alianza con el Ministerio de Relaciones Exteriores, Holding de Radio, varias misiones diplomáticas y entidades cinematográficas extranjeras, nos ha fortalecido la subvención del Fondec, el patrocinio oportuno de la EBY y Paravisión, además del apoyo del Sistema de la ONU, la OEI y la Delegación Regional de Cooperación de Francia para el Cono Sur, lo que nos permite mantener alto el Foro Cine del Mercosur (7ª edición) y la Sección Arte & Cultura, con exhibiciones para estudiantes. Destacamos también el auspicio institucional de tres secretarías de Estado, las que demuestran genuino interés y cooperación, aunque por sus limitaciones aún distan de potenciar lo que propone el Festival como proyecto educativo y cultural nacional.

Desde su inicio, el Festival Internacional de Cine (primero llamado de Asunción y luego del Paraguay) ha sido una apuesta al riesgo y al desafío de ofrecer un tipo de cine no sólo desconocido, sino necesario, porque cultiva la poderosa expresividad artística de la cinematografía y abre horizontes a la diversidad cultural del mundo, ofreciendo además un espacio de encuentro, debate, aprendizaje, desarrollo creativo y socioeconómico.

En la selección de este año ilustramos la universalidad del amor, sentimiento tantas veces subvalorado, banalizado y prostituido, y gracias al cual, sin embargo, energizamos la vida y enfrentamos la muerte. Breve o extendido, espontáneo o elaborado, restringido o ampliado, unilateral o recíproco, sea hacia humanos (heterosexual, homosexual, espiritual, fraternal o familiar), hacia seres de otras especies, la Naturaleza, Dios, la patria, el arte o el cine mismo, en todas sus variaciones y manifestaciones, el amor es uno de los fundamentos emblemáticos de la vida humana en todas las edades, de la infancia a la ancianidad. Emoción mágica, biológica, misteriosa y milagrosa, el amor en sus variadas formas -de la ternura a la pasión y la obsesión- está presente en esta treintena de relatos brillantes con sellos de autor. Filmes que han cosechado premios y aplausos con los públicos más cinéfilos del mundo, la mayoría modestos en su producción, pero ricos y generosos en sus emociones, que conmueven por su verdad y su poesía sin depender del impacto tecnológico ni los golpes de efecto, que evitan los clichés y no se degradan en sentimentalismos lacrimógenos; películas de gran calidad, al fin, que han de permanecer en nuestra memoria afectiva y que demuestran el potencial sensibilizador y formador de la cinematografía.

Este año están representadas las cinematografías de 25 países, entre las que figuran por primera vez de Irak, Panamá y Kazajstán, mientras recuperamos las poco frecuentes de Austria, Japón, Mongolia, Rumania y Rusia. Iluminando pantallas de nuevas subsedes, algunas son presentadas en formato digital, debido a que no hay copias disponibles en fílmico e, inclusive, así fueron rodadas y/o estrenadas en capitales de nuestra región.

Nuestra gratitud a todos los que han contribuido para concretar esta realidad. Gracias al público por hacer suyo este sueño. Con amor y fe en Dios y en nuestro querido Paraguay, en la certeza de que el arte y la cultura posibilitan con mayor certidumbre la construcción de un país y un mundo mejor, he aquí esta 19ª edición.

En exclusiva para el Correo Semanal, escribe el director del Festival Internacional de Cine, en marcha desde el 9 de setiembre.

Hugo Gamarra Etcheverry

Cineasta

Festival