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Economía
domingo 31 de julio de 2016, 01:00

El auge del negocio naviero se frena ante la gran retracción económica

Tres años atrás, Paraguay estaba en la mira mundial como centro atractivo para las inversiones en el negocio naviero. Esto generó la llegada de importantes inversiones que en el 2013 superaron los 200 millones de dólares, posicionando al país en tercer lugar a nivel mundial en cuanto a flota de barcazas.

Sin embargo, desde el año pasado, el entusiasmo ya no es el mismo debido a la drástica caída en el movimiento comercial internacional de importación y de exportación.

Esta situación fue confirmada a ÚH por los empresarios del Centro de Armadores Fluviales Juan Carlos Muñoz y Guillermo Ehrecke.

De acuerdo con los antecedentes, la industria naval venía registrando un crecimiento de prácticamente 100% por año, con una capacidad de producción de alrededor de 130 embarcaciones anuales.

Sin embargo, este ritmo se fue frenando considerablemente, según Ehrecke. De unos sesenta millones de dólares de contratos de construcción de embarcaciones que tenían los principales astilleros, este año apenas llegan a unos diez millones de dólares.

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Dijo que solamente los principales astilleros, como Chaco, La Barca del Pescador, Aguapé, entre otros, tienen aun contratos vigentes de construcción de barcazas por pedidos del exterior.

Apuntó que la importación de barcazas sigue siendo superior a la producción nacional.

Mencionó que en este caso la mano de obra también se ve afectada y que, dadas las condiciones económicas difíciles, los pequeños astilleros se mueven para poder sobrevivir con trabajos a precios muy inferiores de lo que ofrecen los astilleros que tienen modernas estructuras de producción.

“Lo indudable es que la actividad de nuestro sector está frenada, fundamentalmente, por la caída de las importaciones y exportaciones que directamente impactan en el transporte fluvial”, apuntó el empresario.

Refirió que a esto se suma el problema de la disminución extrema del volumen de carga del mineral de hierro que se trae del Brasil, en más del cincuenta por ciento, y que con suerte, toda vez que suba su cotización internacional, se podrá volver a recuperar en unos tres años.

FLOTA. Por su parte, Muñoz, actual titular del Centro de Armadores Fluviales, dijo que el negocio naviero empezó su crecimiento hace quince años atrás, con la incorporación de nuevas empresas multinacionales que invierten en su propia flota, como las comercializadoras de granos.

Subrayó que en el crecimiento también tuvo gran incidencia el mineral de hierro de exportación de Corumbá, Brasil, pero que hace dos años se vino abajo.

“Desde el 2014 los commodities, el hierro y la soja tuvieron un bajón. Eso se trasladó a un menor volumen de carga en el 2015 y el 2016. De aquí a futuro, va a tomar su tiempo recuperar, aun cuando la soja está teniendo mejores precios y casi mantiene el volumen programado”, enfatizó. Precisó que la flota actual paraguaya es de 3.100 embarcaciones, de las cuales 500 barcazas hoy están amarradas y sin movimiento.

En el contexto difícil del sector apareció una nota positiva la semana pasada en el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), donde directivos de la empresa internacional Impala Terminals Group anunciaron una nueva inversión en Paraguay de USD 38 millones, para el transporte de productos derivados del petróleo y aceites vegetales, entre Argentina y Paraguay.