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Especiales
jueves 11 de agosto de 2016, 09:14

El adiós de Robin Wood

VIDEO / El gran escritor y guionista de historietas deja Asunción para establecerse en Málaga. Incorpora al paraguayo Kike Olmedo como ilustrador de su personaje Dago, publicado en Italia y España. En un extenso diálogo con ÚLTIMA HORA habla de su método de escritura y comparte deliciosas anécdotas sobre su amigo Umberto Eco y su aclamado trabajo acerca de Verdi, en Italia.
Por Andrés Colmán Gutiérrez @andrescolman

"A mí nunca me atrajeron los superhéroes del cómic norteamericano, salvo el Hombre Araña. Entre los más de cien personajes que he creado, no hay ninguno con súper poderes. ¿Qué dramas le podés crear a Superman? Prefiero la humanidad de alguien vulnerable como Nippur de Lagash o de un rufián como Joan, el de la Guerra Civil española, que no quiere ser héroe pero termina siéndolo...".

Es lo que admite Robin Wood, un lunes al atardecer. El sol cae lentamente sobre la Plaza Uruguaya florecida de lapachos y hay un rico aroma a café recién cebado en el departamento que el escritor y su esposa Graciela Sténico mantienen en el piso 12 de un céntrico edificio asunceno.

Sentado frente a montañas de libros y revistas, Robin se despide, a su manera, de su país natal, en donde ha estado viviendo por temporadas. Hay varias cajas acumuladas en plan de mudanza.

"Esta vez, es verdad que nos vamos. Robin ha encontrado un lugar que le gusta mucho en Málaga, España, una casa junto al mar, donde quiere establecerse para escribir, pero ya saben cómo es él, un día está aquí, otro día allá...", explica Graciela, quien además es la representante literaria del creador de Dago, Nippur de Lagash, Martin Hell, Amanda y tantos otros personajes internacionales de la industria del cómic.

Robin no siente que sea una despedida. Aunque ha nacido en Colonia Cosme, Caazapá, en 1944, en el seno de una comunidad de migrantes australianos, confiesa que siempre se ha sentido "un gringo paraguayo".

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Emigró siendo adolescente a la Argentina, en los años 60, para crear desde abajo su exitosa carrera como guionista en las revistas de la legendaria Editorial Columba: El Tony, D'artagnan, Fantasía, Intervalo, Nippur Magnum.

Cuando descubrió que podía pagarse los pasajes, empezó a recorrer el mundo, enviando sus guiones por correo, viviendo por etapas en varios países: Australia, China, Rusia, Dinamarca, España... Los mismos escenarios en que fueron naciendo muchos de sus personajes.

Aun así, cada tanto regresaba a su país natal. "Mis dos anclas han sido siempre la Argentina y el Paraguay. La Argentina por trabajo, el Paraguay por historia familiar, por tradición. Tuve una buena infancia con mis abuelos en la colonia, pero nunca fui de extrañar mucho la comida de mamá. Ahora ya no tengo esa atadura con la familia", afirma.

Obra universal con detalles paraguayos

Robin Wood escribe sus guiones a mano, con un bolígrafo en hojas de cuaderno, y casi nunca corrige. "No tengo un método, me siento a escribir y dejo que las historias fluyan...", revela.

Aunque su amplia y prolífica obra (más de 5.000 episodios escritos sobre más de 100 personajes) ha tenido siempre una temática universal, el Paraguay siempre encontró un sitio privilegiado en su producción.

Ya en los años 70 hizo una serie sobre Perurimá para la revista Ñande. En la última década, Dago, su actual héroe más exitoso, pasó por Paraguay en la época de la conquista europea y compartió una resonante saga con la princesa guaraní Anahí.

Con el dibujante paraguayo Roberto Goiriz realizaron varios personajes: Isabella, Warrior M, Hiras hijo de Nippur... pero la mayor contribución fue la novela gráfica 1811, versión sobre la Independencia presentada durante el Bicentenario.

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Sumó a coloristas paraguayos como Lautaro Rinaldi a varias de sus producciones europeas y ahora incorpora a otro destacado dibujante local, Kike Olmedo, quien dibujará los libros extras de Dago que la editorial Eura publica en Italia, donde el aventurero veneciano se ha vuelto un objeto de culto, al punto que el propio Umberto Eco, gran semiólogo y novelistas, autor de la exitosa El nombre de la Rosa, confesó su admiración por la obra del escritor paraguayo.

"Eco dijo en una entrevista que leía a Dago y a Robin Wood con gran admiración. Yo le escribí una carta y nos invitó a visitarlo en su casa de Milán. Fuimos con Graciela y pasamos una jornada inolvidable con el viejo profesor, pocos años antes de su fallecimiento. Era un genio, un ser enamorado de la vida, era Zorba el Griego", recuerda Robin, quien convirtió a Eco en un personaje de su serie Dago.

Pero el episodio más increíble lo vivió cuando las autoridades de Milán le pidieron que incluyera al gran compositor Verdi en una aventura conjunta con Dago, porque "en Italia todos conocían a Dago, pero casi nadie a Verdi".

El problema era que ambos se situaban en épocas distintas, con más de cien años de distancia, pero Wood encontró el modo, narrando aventuras paralelas que se conectaban temáticamente en las historias de los esclavos y en la defensa de Italia a través de la música. "Hicimos una de las obras de la que más me siento orgulloso, que tuvo un gran impacto en toda Italia, unos álbumes impresos con gran lujo, con los dibujos de Carlos Gómez y los colores del paraguayo Lautaro Rinaldi", destaca.

Ahora, Robin Wood se marcha. Seguirá escribiendo historias fantásticas desde una casita junto al mar, en Málaga, o desde algún rincón en cualquier lugar del mundo. Sabe que es un adiós a su país natal, con el que siempre mantuvo una relación de amor-odio, pero del que no ha podido mantenerse muy alejado. Sabe (sabemos) que en cualquier momento volverá, aunque sea de paso.