9 de diciembre
Viernes
Lluvioso
21°
25°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Editorial
sábado 6 de agosto de 2016, 01:00

El 7% de inversión en educación, una meta de todos

La clase política no ha comprendido hasta ahora que invertir más en una educación pública de calidad es el modo más seguro y sustentable de combatir eficazmente la pobreza. Por eso es que Paraguay, con apenas el 3,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB) destinado al sector, es uno de los que menos recursos económicos destinan a la formación de niños y jóvenes. Se justifica, pues, plenamente que los estudiantes secundarios organizados insistan en la necesidad de que, en corto plazo, los fondos lleguen al 7 por ciento, tal como recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El sabio proverbio chino, válido para todos los tiempos y todas las culturas, postula que siempre será mejor enseñar a una persona a pescar, antes que darle el pescado servido en su mesa. La primera actitud implica darle a un ser humano un conocimiento y una práctica que le han de servir para ser autónomo y valerse de sí mismo, sin depender de la mano extendida de los demás.

En casi 30 años de democracia más formal que real, los políticos no han entendido que la educación de calidad es la forma sustentable de combatir la pobreza contando con ciudadanos dignos de elevada autoestima para avanzar en la sociedad y contribuir a un mayor bienestar colectivo.

Esa irresponsabilidad se expresa en que la inversión en educación pública es actualmente de apenas el 3,7 por ciento del PIB. Este porcentaje es uno de los más bajos de América Latina, según datos de la Unesco, ya que Cuba invierte el 13 por ciento; Bolivia, 6,4; Argentina, 6,2; Brasil, 5,8; Chile, 4,6 y Uruguay, 4,4.

Ante esta realidad, los jóvenes de la Educación Media, pertenecientes a la Unión Nacional de Centros de Estudiantes (Unepy) y la Federación Nacional de Estudiantes (Fenaes), han iniciado una campaña para alcanzar lo más rápido posible el 7 por ciento de inversión del PIB que la Unesco establece como piso ideal para las naciones que verdaderamente desean apostar a un futuro de bienestar.

La meta del 7 por ciento era impulsada por la anterior administración del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Lo que los jóvenes hacen ahora es reavivar ese propósito que requiere del apoyo y el acompañamiento de las actuales autoridades de la institución gubernamental que lidera las políticas públicas en el sector.

Si bien la decisión final de otorgar los 960.000 millones de guaraníes necesarios para incrementar en un 0,5 por ciento la inversión educativa en el presupuesto del 2017 que empieza a estudiarse en el Congreso corresponde a los políticos, es necesario que la ciudadanía respalde también la propuesta de los estudiantes.

La educación es un derecho ciudadano y, como tal, un bien social de valor esencial para las personas. Su valor es tan fundamental para el desarrollo del país que las decisiones de ese ámbito no pueden seguir quedando exclusivamente en manos de políticos que solo miran sus intereses.

Urge pues que la sociedad civil, aun no involucrada en el compromiso de bregar por una educación de calidad, se sume a la tarea impostergable de encaminarse con pasos firmes hacia la meta del 7 por ciento del PIB destinado a la educación pública.