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Sucesos
domingo 31 de julio de 2016, 01:00

Duro contraste en Tacumbú genera ola de indignación en la ciudadanía

Dos realidades (entre privilegios y abandono) en la cárcel de Tacumbú sacudieron a la ciudadanía que condenó el negocio de las celdas vips. Reprocharon el abandono del Estado y la corrupción institucional.

Una fila de pasilleros de Tacumbú, sentados en el piso o en cuclillas, consumían su alimento en la absoluta precariedad. Última Hora publicó este panorama el pasado 25 de julio. Tres días después se accedió por primera vez a la lujosa celda del condenado por narcotráfico en Brasil, Jarvis Chimenes Pavão, quien gerenciaba sus negocios desde la cárcel.

Este contraste que existe desde hace tiempo y que las autoridades penitenciarias se encargaron de ocultar, generó una indignación e impotencia en la ciudadanía.

Tanto en las calles como en las redes no se hicieron esperar las críticas y los repudios.

"Esto fue siempre un secreto a voces, pero los dólares pudieron más, estamos en Paraguay. Qué podemos hacer, yo creo que esto no cambiará mientras los corruptos sigan en el poder", opinó Juan Ángel Mendoza desde el portal de nuestro diario.

El testimonio de un ex interno reveló detalles del costo que tiene el acceso a un pabellón vip. "Unos 25 millones de guaraníes, cuesta este espacio. Luego hay un costo semanal que varía entre 1 y 5 millones, dependiendo del caso; ese pago incluye poder llevar parejas y amigos en días no establecidos. Otra ventaja es el uso de celulares y notebooks. Los pabellones vips están coordinados por el director de la penitenciaría, es una zona liberada. Los guardiacárceles de confianza del director de turno son los que reciben el pago para acceder al privilegio", comentó el ex interno.

"Aquí nio mandan los narcos políticos y los dólares, pero al pedo nos plagueamos" (sic), reprochó por su parte un lector de nombre Mario Martínez.

Pavão tenía en su poder la llave de su lujoso espacio de reclusión. En el 2013, una comitiva del Mecanismo Nacional y Prevención contra la Tortura no pudo ingresar en la celda para la verificación, tampoco las autoridades penitenciarias, debido a que el acusado de narco tenía dominio de su espacio.

La abogada de Jarvis, Laura Casuso, mencionó que su cliente aportó dinero para realizar modificaciones en obras y otras mejoras en Tacumbú, entre ellas para la Iglesia evangélica que trabaja con internos.

"Todos los narcos apoyan a la Iglesia y al entorno en sí al que pertenecen; esto les ayuda a ser populares y que la gente los defienda. Recomiendo leer sobre Pablo Escobar u otros narcos y vas a poder entender al respecto", señala César Guillén. "Financiamiento ¿a cambio de qué?, se pregunta Javier Núñez, refiriéndose a la prebenda que existe detrás de los pagos por las celdas vips.

"Qué lindo, infraestructuras del Gobierno financiadas con plata de narcos", señala Fabián Martí, indignado acerca del negocio que mueve los espacios lujosos en la hacinada cárcel de Tacumbú.