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Opinión
martes 1 de agosto de 2017, 02:00

Dosis extra

Brigitte Colmán – @lakolman
Por Brigitte Colmán

Esta debe ser una de las tradiciones menos desgastadas por el paso del tiempo y los atropellos del mundo moderno. Hablo del consumo del brebaje denominado carrulim.

El nombre, como la gran mayoría de los paraguayos saben, se forma con las primeras sílabas de tres palabras, las que nombran los ingredientes: ca (caña), ru (ruda) y lim (limón), lo que resulta en un acrónimo que denomina la extraña poción que, de acuerdo con el folclore, tiene el poder de prevenir maleficios, además del hecho de que ayuda a desarrollar defensas en el cuerpo. Incluso, hay quienes creen que su consumo logra espantar a la propia muerte.

Según se sabe, la costumbre de tomar carrulim el primer día del mes de agosto lleva ya más de un siglo, y estaría asociada al ciclo de la siembra. Resulta que los meses de julio y agosto son largos y secos, y la lluvia necesaria para la siembra recién llega a finales de agosto, por eso es que se echa mano de las hierbas que tienen el poder de ahuyentar la mala onda.

Otro detalle que suelen mencionar los estudiosos de nuestras tradiciones es que en esta época es característico el viento norte, que trae enfermedades. Por todas estas razones, se hizo habitual también consumir pohã ñana, remedios naturales, para esquivar los males: ruda, ka'a piky, pyno'i, agosto poty, taropé, cedrón paraguay y menta'i, son altamente recomendados en el mate o el tereré.

En momentos como los que vivimos, es muy oportuno el consumo del tradicional brebaje. Tan rodeados como estamos de vyrorei y populismos varios; de gente que es designada precandidata de un partido político porque Dios lo quiere, y que sale a proclamar lemas fascistas, desplegando de paso supina ignorancia.

Nunca como ahora los paraguayos necesitamos tanto una dosis extra de carrulim. Tal vez eso nos ayude a sobrellevar lo que se nos viene, aunque sinceramente necesitamos demasiado.

Después de todo, hay humo por todas partes. La campaña por la presidencia va a ser dura, y es probable que hasta que no se defina todo, los problemas del país van a tener que esperar a que lleguen mejores tiempos. Este barco hace agua por todos lados, y el capitán mientras tanto salió a pedir votos para el delfín.

Finalmente, y totalmente fuera del guion, quiero hacer una mención especial y una recordación a las 400 víctimas del incendio del Ycuá Bolaños y de la terrible impunidad que rige en este país. Ya pasaron 13 años de aquel desgraciado día y demasiadas cosas en el Paraguay siguen igual.