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Opinión
sábado 8 de julio de 2017, 02:00

Divisiones elegantes, pero catastróficas

Alfredo Boccia Paz – galiboc@tigo.com.py
Por Alfredo Boccia Paz

Cuando la izquierda se divide, lo hace con más elegancia que la derecha. Los compañeros progresistas se separan con gran facilidad, tienen el sectarismo en los genes, pero sus argumentos son de matices ideológicos o de desviaciones de la línea política popular. En cambio, los de la derecha abandonan sus carpas con gritos destemplados por no ser considerados a la hora de la distribución de cargos y con acusaciones de que sus operadores partidarios fueron expulsados de la función pública.

Este estilo tan educado de la izquierda me acarrea dos problemas. El primero es que uno no termina de entender cuál es la razón de fondo. Tanto pudor en revelar la verdad, dificulta el análisis y obliga a imaginarse causas. Lo otro es que, cuando uno se pone a investigar, descubre que los motivos suelen ser tan prosaicos como los que ocasionan las fracturas de la derecha: la ubicación en las listas electivas, la desesperación por una banca legislativa, departamental o municipal.

Al generalizar estoy siendo injusto con una legión de idealistas, lo sé. Pero debo hacerlo para proseguir con la reflexión. Pondré ejemplos: pese al paso de los años, nunca quedó explícito por qué se produjo la separación entre Mario Ferreiro y Fernando Lugo. Solo quedó la constatación que, producido el cisma, los cinco candidatos que exigían competir con Ferreiro por la candidatura a la presidencia de la República, declinaron sus ambiciones y se "resignaron" a ser senadores. Habría sido más fácil entenderlo si, en la época, hubieran sido menos elegantes y más sinceros.

En esos días se produjo una enorme división en el P-MAS. Medio centenar de dirigentes abandonaron a Camilo Soares. Los motivos aducidos son tan numerosos como poco entendibles. Camilo habla de posicionamientos por cargos futuros, lo que desde afuera no se puede juzgar, dada la discreción con la que actúan los separatistas. Si en el P-MAS hay cláusulas de confidencialidad, en el Frente Guasu hay un secretismo que empalidecería al comunismo cubano. Allí no se filtra nada, aunque todos saben que hay un espeso caldo por la confección de las listas parlamentarias. Los cargos disponibles son escasos para tantos interesados. Ya verá usted que eso no terminará de modo pacífico, aunque no pierdan la histórica elegancia.

La división de la izquierda es una gran noticia para el coloradismo. De allí provienen los únicos candidatos que pueden ganarles: Lugo y Ferreiro. Eso sí, con el apoyo de todo el liberalismo. Con la izquierda partida en dos y cada una de sus partes cercana a solo a una mitad del PLRA, uno constata que las secuelas del golpe del 2012 no se curan en cinco años. Salvo algún prodigio, el 2018 será como un campeonato jugado en Villarrica –con el perdón de los amigos guaireños–: el partido preliminar –a jugarse en diciembre de 2017– será más importante que el de fondo, programado para abril del año siguiente.