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domingo 2 de abril de 2017, 01:00

Día de Acción de Gracias y de Petición

Hoy meditamos el evangelio de San Juan. La vida de Jesús, nuestro Modelo, es una continua acción de gracias al Padre. Con la resurrección de Lázaro, exclamará Jesús: Padre, te doy gracias porque me has escuchado. En la multiplicación de los panes, Jesús tomó los panes y, dando gracias, dio a los que estaban recostados y los peces.... En la institución de la Eucaristía, antes de pronunciar las palabras sobre el pan y el vino, el Señor dio gracias. Y así, en incontables ocasiones. Por eso, “podemos decir afirma el Papa Juan Pablo II que su oración, y toda su existencia terrena, se convirtió en revelación de esta verdad fundamental enunciada por la Carta de Santiago: Todo don bueno y toda dádiva perfecta viene de arriba, desciende del Padre de las luces...”.

La acción de gracias “es como una restitución, porque todo tiene en Él su principio y su fuente. Nada hay más justo y necesario que dar gracias al Señor todos los días de nuestra vida, sin olvidar que “la mayor muestra de agradecimiento a Dios es amar apasionadamente nuestra condición de hijos suyos”. Con respecto al evangelio de hoy, el Papa dijo: “La Palabra es un don. El otro es un don”. Es el Mensaje cuaresmal del Papa, que ha querido centrar “en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro.

“Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión”, escribe el Obispo de Roma, en su Mensaje, que fue presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Tras hacer hincapié en que el camino cuaresmal “es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua, la victoria de Cristo sobre la muerte”, señala que, en “este tiempo, recibimos siempre una llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios “de todo corazón”, a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor”.

El Papa reitera que “Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a Él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar”.

“La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna”, recuerda asimismo el Santo Padre, añadiendo luego que, “en la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia”.

(Del libro Hablar con Dios y http://es.radiovaticana.va)