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sábado 12 de noviembre de 2016, 01:00

Desde abajo y desde arriba

Vivimos tiempos muy interesantes. Tiempos que nos hacen reflexionar. También debatir con otros. Y, al final, llegamos a la conclusión de salir todos los días a la calle a protestar.

Lo que sucede no nos cuadra. Algo muy grave está sucediendo. Hablemos primero “desde abajo”.

Estamos muy preocupados porque no tenemos futuro. Hace tres años comenzamos a endeudarnos y ya lo estamos hasta el 2040. El 2017 lo estaremos más. Y no vemos que se ponga fin, porque ya pagamos la deuda endeudándonos con nuevas deudas.

Se rompe el contrato social que hicimos en 1992 y se reconoce que es difícil hacer otro en poco tiempo.

Ponemos como práctica la impunidad. Un Poder no puede aumentar el de otro y esto ha hecho el Legislativo a favor del Ejecutivo. La reelección está prohibida. Todo se compra: un partido, su presidencia, el más alto cargo, las votaciones de senadores y diputados.

Un tercio de la población, que aumenta en número, sufre como nunca. Sin porvenir, sin trabajo, sin medicamentos. Son empobrecidos, porque antes estando mal, estaban mejor que ahora.

Hablemos ahora “desde arriba”:

Las 200 familias, nacionales y extranjeras, “amos” del Paraguay viven mejor que en los EEUU, porque aquí sus impuestos son bajos.

Sus bancos, cultivos de soja, ganadería, participación en multinacionales etc., ganan, pero que mucho, mucho.

Los inmediatamente a su servicio, pero ¡que se enriquecen muy bien! Y los políticos, con pocas excepciones, instrumentos de ellos, salen muy bien pagados.

Pongamos el “abajo y el arriba” juntos y esto es lo que no me cuadra. Existe un abismo de diferencia entre ambas. Una de las dos partes sobra.

Y todavía la confusión es mayor cuando un enviado del Departamento de Estado de EEUU viene y nos felicita porque en estas circunstancias nos dice que “defendemos los principios esenciales de la democracia”.

¿De qué democracia?