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martes 26 de julio de 2016, 01:00

Derroche en Diputados es una afrenta a la población sin salud

El derroche de recursos públicos para mantener a un equipo de 20 profesionales de blanco, entre médicos, odontólogos, enfermeros y nutricionistas en la Cámara de Diputados, que le cuesta al Estado 220.000.000 de guaraníes al mes solo en salarios, cuando los legisladores y funcionarios permanentes ya disponen de un seguro médico con cobertura del 100 por ciento, a un costo de cerca de G. 17.000 millones, constituye una afrenta para sectores de la población que sufren por la deficiente cobertura sanitaria del Estado. Es de esperar que las autoridades legislativas analicen mejor esta situación y dispongan medidas correctivas para evitar seguir despilfarrando fondos públicos, solo por mantener una situación irregular heredada de épocas pasadas, sin mucha funcionalidad.

Mientras numerosas comunidades rurales o suburbanas humildes sufren por la falta de buena cobertura de salud pública, la Cámara de Diputados derrocha millones en salarios para mantener a un equipo de 20 profesionales de blanco, entre médicos, odontólogos, enfermeros, sicólogos y nutricionistas, cuya funcionalidad resulta muy cuestionable.

Un reportaje investigativo publicado el domingo por Última Hora revela que, a pesar de que los legisladores y funcionarios permanentes ya disponen de un seguro médico sanatorial y odontológico, con una cobertura del 100%, a un costo de cerca de 17.000 millones de guaraníes, igual mantienen una Dirección Médica con un total de 20 funcionarios, de los cuales 15 son profesionales de blanco y 5 son administrativos, y que le cuestan al erario público unos 220.000.000 de guaraníes al mes, solamente en pago de salarios.

Lo más llamativo es que el equipo, compuesto por médicos clínicos, odontólogos, enfermeros, sicólogos y nutricionistas, conforman un equipo profesional que sin embargo no pueden cumplir ninguna atención especializada en el lugar, ya que la Cámara de Diputados no cuenta con una clínica, ni con consultorios, ni con equipos médicos para brindar cualquier tipo de atención. Por tanto, los profesionales simplemente asisten a las oficinas de la Dirección Médica, pero no pueden brindar ningún tipo de asistencia.

La absurda situación ha sido explicada por el propio presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Velázquez, como una irregularidad heredada de épocas anteriores. Al parecer, la contratación de los profesionales, en épocas pasadas, más que responder a requerimientos concretos, ha obedecido al criterio clientelista de contratar personas como un favor político o de vínculos de amistad, cargando al erario público con costos onerosos e innecesarios.

En contrapartida, este mismo diario publicaba ayer la crítica situación en que se encuentran comunidades como la de Sargento José Félix López, ex Puentesiño, en el norte del Departamento de Concepción, que no cuenta con los recursos mínimos para atender casos más graves y debe derivar a los enfermos al Hospital Regional, a 200 kilómetros de distancia.

En una época en que se imponen las exigencias de austeridad y del uso racional de los recursos del Estado, urge que las autoridades legislativas analicen mejor esta situación y dispongan las medidas correctivas más adecuadas, para evitar seguir despilfarrando el dinero público, solo por mantener una situación irregular heredada de épocas pasadas.

Una opción sería pasar a los profesionales a la esfera del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, que siempre requiere de personal calificado para atender a tantas poblaciones sin acceso a buenos servicios de atención sanitaria, sin duda mucho más que los legisladores y funcionarios de la Cámara Baja.