3 de diciembre
Sábado
Nublado con chubascos
21°
27°
Domingo
Mayormente despejado
20°
31°
Lunes
Mayormente despejado
23°
35°
Martes
Parcialmente nublado
23°
33°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
viernes 5 de agosto de 2016, 01:00

Del tajy, la ortodoxia y la realidad

Por Carolina Cuenca
Por Carolina Cuenca

Antes de ir detrás de pokemones u otros antojos virtuales, ¿no sería más educativo y entretenido dejarse encontrar por la belleza natural que también expone sus dotes en nuestras narices, por ejemplo, el florecimiento de los tajy? Es notable que la "generación más ecologista" sea también presa tan fácil de la alienación tecnológica.

Lo digo como usuaria de redes sociales y como fanática de la literatura y de la magia, en el sentido chestertoniano del término.

Pero como decía este autor inglés, el asombro ante la realidad genera un efecto optimista porque, ante la gratuidad de la vida, nos sentimos agradecidos y gozosos.

No es así con la alienación de los pokemones que desdibuja la realidad para intentar autoinventarse, como si para ser libres tuviéramos que negar lo que está dado.

Es cierto, muchos padres se preocupan por la adicción de sus hijos al celular, pero ¿qué ofrecen a cambio en su mundo racionalista en el que están casi prohibidos el asombro y la maravilla?

Casi todo se reduce a un afán obsesivo por el dinero, los juegos de poder y el consumo. Muchos chicos prefieren el camino de la alienación, más si esta se disfraza de inocencia.

Dependencia. Quizás en el fondo del problema de la dependencia tecnológica hay que buscar nuestro desapego de la realidad con todos sus factores.

La vida de un niño en el vientre acogedor de su madre, el amor sencillo de un padre que cada día sacrifica algo de sí por el bien de los suyos, como las flores de tajy, son experiencias reales que se dan ciertamente a la par de la crueldad de nuestras indiferencias, violencias y cobardías.

Justamente esto me resuena al leer una de las conclusiones del encuentro de feministas paraguayas hace unos días: piden aborto ya.

Experiencia penosa, pero sobre todo cruel de "solución final" para niños y niñas, en nombre de la reivindicación para la mujer.

¡Qué lejos quedaron los ideales de aquellas valientes activistas que sabían enfrentar a la dictadura para defender los derechos humanos y pedir la promoción cultural de "la mujer más gloriosa"!, sin las obsesiones tóxicas de la ideología de género.

Es verdad, la naturaleza es ortodoxa, conservadora, porque no se cansa de presentarnos cada día el sol radiante, el alba, el viento y cada agosto sus tajy coloridos.

Chesterton encontraba en esto un acto de ternura infinita, como ese "otra vez, otra vez", del niño al que un juego o un cuento le ha gustado mucho.

Si queremos avanzar, tenemos que ser capaces de conservar lo esencial. Porque no se detiene el invierno cortando los tajy.