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Opinión
sábado 17 de diciembre de 2016, 02:00

Decíamos ayer…

Alfredo Boccia Paz – galiboc@tigo.com.py
Por Alfredo Boccia

Siempre se dijo que es muy difícil resistir a un archivo, pero lo que estamos viendo y escuchando en estos días incursiona en lo delirante. Cuesta elegir a los ganadores de este insólito certamen de incoherencia política.

Aparecen alianzas increíbles entre sectores que hasta hace poco tiempo estaban dispuestos a acuchillarse. El Frente Guasu reinició un idilio con el llanismo que parecía imposible. Ya olvidaron que en las últimas municipales de Asunción dijeron que no podían apoyar a Mario Ferreiro porque este era el candidato de los liberales que traicionaron a Lugo.

En la OEA no se reponen del asombro. Los que están en contra de la enmienda fueron allí a denunciar un delito aún no cometido. Y los que están a favor fueron a mostrarle que aquellos que están contra la enmienda habían presentado hace unos meses un proyecto a favor de la misma con una hermosa exposición de motivos. Si era para rechazarlo, ¿por qué se esforzaron tanto en escribir argumentos tan contundentes? También se recordó un ejemplo en sentido contrario: el actual asesor jurídico de Horacio Cartes, Darío Filártiga, había firmado en 2006 un magistral dictamen en el que descartaba que se pudiera apelar a la enmienda como vía para la reelección. Cartes aportó sus propias contradicciones. Y fueron tantas, que se ganó un buen espacio en la CNN, un medio internacional en el que las noticias del Paraguay no son frecuentes.

Para intentar poner algo de orden en este caos de incoherencias, le propongo un ejercicio de memoria. Para ello será necesario que aceptemos considerar el juicio político de junio del 2012 contra Lugo como algo muy parecido a un golpe de Estado. Esto puede ser discutible, pero es preciso asentirlo para que podamos seguir. Del mismo modo, el intento de los senadores de volver a presentar el proyecto de enmienda ya rechazado también debe ser aceptado como algo muy parecido a un golpe de Estado. Esto nos permitirá clasificar a las bancadas parlamentarias en cuatro grupos.

En el primero están los que en el 2012 estuvieron en contra del golpe, pero están a favor en el 2016. Aquí entra el Frente Guasu. En el segundo grupo están los que apoyaron el golpe hace cuatro años y ahora son defensores de la institucionalidad. Aquí están los liberales efrainistas, los colorados disidentes y el PDP.

En el tercero hay que incluir a los que estuvieron a favor del golpe tanto en el 2012 como en el 2016. Son los colorados oficialistas, los liberales llanistas y el Unace. En rigor, estos son coherentemente anticonstitucionales. Hay muy pocos en el cuarto grupo, el de los que estuvieron en contra del golpe en el 2012 y siguen estando en contra ahora. Luis Alberto Wagner es uno de ellos. Y también la bancada de Avanza País, aunque esta no existía como tal en 2012. Como ve, la coherencia es una virtud escasa en estas tierras. Por suerte están los archivos, para que no nos engañen con discursos inflamados.