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Mundo
martes 28 de junio de 2016, 01:52

Decenas de palestinos se atrincheran en la mezquita de Al Aqsa

Jerusalén, 28 jun (EFE).- Decenas de jóvenes palestinos se han atrincherado en la madrugada de hoy martes en la mezquita de Al Aqsa, en la Explanada de las mezquitas de Jerusalén, lo que ha llevado a la Policía israelí a declarar hoy el cierre del recinto sagrado durante tres días.

"No habrá visitas al Monte del Templo (nombre que el judaísmo da lugar a ese recinto) ni hoy, ni el miércoles ni el jueves", dice un comunicado de la Policía, que precisa que agentes se han desplegado en toda la zona para "impedir disturbios" de los jóvenes que protestan contra la ocupación israelí de la zona.

Según la nota, altos mandos de ese cuerpo de seguridad están en contacto con los líderes palestinos locales y el Wakf Islámico, responsable del lugar, para calmar los ánimos y les "ha exigido que actúen para evitar disturbios y preservar la calma".

Tercer lugar más para el Islam, después de La Meca y Medina, la Explanada es lugar de frecuentes enfrentamientos entre jóvenes palestinos y las fuerzas israelíes del orden.

Después de algunas semanas de calma, los choques se han reanudado en las últimas cuarenta y ocho horas, con intervenciones policiales para sacar del lugar a los jóvenes atrincherados.

Según la Policía, los atrincherados han levantado barricadas y tienen a su disposición piedras y fuegos artificiales, que suelen lanzar directamente contra los agentes israelíes.

El complejo, que Israel considera su lugar más sagrado por haber albergado hace dos mil años el Templo de Jerusalén, está situado en Jerusalén Este, territorio que estaba bajo soberanía jordana cuando Israel lo ocupó en la Guerra de los Seis Días de 1967.

Después de siglos en los que los grandes rabinos prohibían el acceso al lugar por temor a vulnerar su santidad, en los últimos años se han incrementado la visita de judíos nacionalistas religiosos que reivindican su derecho a rezar allí, lo que genera gran indignación entre los palestinos.

La ley israelí permite las visitas al lugar con fines turísticos, lo que activistas judíos aprovechan para rezar allí en silencio.