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Política
domingo 3 de julio de 2016, 01:00

De alianzas y mezcolanzas

La victoria del disidente Efraín Alegre, que derrotó una década de hegemonía llanista en el PLRA, apuró el debate de cara a las elecciones del 2018.

Apenas tuvo los guarismos de su contundente victoria para presidente del partido, Alegre ya habló como candidato presidencial y en medio de la euforia habló de pactos con Fernando Lugo y otros grupos políticos, obviamente en torno a su figura.

Pero no todo es tan optimista como pintó Alegre. El primero en desmentirlo fue el propio Lugo, quien negó incluso haberlo llamado por teléfono. Menos alegre, Efraín bajó al día siguiente los decibeles aliancistas y redujo sus expectativas: primero, la unidad liberal, y como objetivo principal, la concertación.

Este escenario prematuro del debate presidencial originó un peculiar posicionamiento en cuanto a las probabilidades aliancistas impensables hasta hoy.

PLRA. Efraín tiene aspiraciones presidenciales y ganar el sillón liberal le da el poder de administrar el partido y consolidar su plan. No le será fácil. Blas Llano no es de rendirse fácilmente y aunque acusó el duro golpe de las internas que castigó su acercamiento a Cartes, ya anunció que presentará candidato para el 2018, aclarando a Alegre que no está solo en la cancha. Surgen nombres de Carlos Mateo Balmelli y Blas Lanzoni.

ANR. El escenario más complejo se da en el partido de gobierno. Aquí ya hay precandidatos, pero el dato más importante se hace esperar: el delfín presidencial. En Palacio no sueltan prenda sobre el elegido de Cartes ahora que la reelección es materia despachada. Unos dicen que Enrique Riera, otros Luis Castiglioni, otros que aún no está decidido. Es sabida su nula confianza hacia los políticos.

Mario Abdo Benítez ya no es presidente del Congreso y con ello perdió capacidad operativa y gran parte del escenario mediático. Además, finaliza su mandato con bajas en su grupo de senadores.

En medio de la incertidumbre generó inquietud la figura de la ministra Soledad Núñez que cerró exitosamente el proyecto social más importante de la era Cartes: el plan habitacional RC4, denominado San Francisco en honor al Papa, que cuando visitó el país defendió abiertamente el derecho de los bañadenses a vivir en su propia tierra. Núñez es la niña mimada no solo por su gestión eficaz al frente de Senavitat, sino por su capacidad de diálogo y defensa de sus proyectos sin rehuir al debate con los más feroces detractores. Ella tiene el perfil ideal que gusta al entorno cartista. Quizá por ello los jóvenes seccionaleros que siguen sintonizando con la política clientelar y prebendaria salieron a golpearla porque “trabajaba con los zurdos”.

TODOS QUIEREN A LUGO. Que Efraín proclame su intento de acordar con el ex presidente Lugo se encuadra dentro de lo razonable políticamente. Ambos pertenecen al bando anticolorado, por lo menos históricamente hablando. Pero los distancia el juicio político que el PLRA ejecutó para destituir al ex obispo.

Se sabe que Lugo y Nicanor Duarte mantienen encuentros. La idea en la que coinciden ambos es que los outsiders vinieron para quedarse. En esas charlas matinales saltó la propuesta de apoyar una figura conocida con los dos como generales de campaña.

Lugo dijo sentirse más cómodo con los colorados y que prefiere esperar su interna para tomar una decisión. “Se lo escucha a Nicanor Duarte Frutos, a Mario Abdo y también se habla de que el oficialismo colorado está buscando un delfín que tenga un perfil político”, opinó.

En el Frente Guasu, la traición liberal aún no fue digerida. Si deciden reprisar la alianza electoral, el PLRA pagará intereses muy altos por el voto luguista.

EL AGUA Y EL ACEITE. Mario Abdo también coquetea con la idea. “Hemos tenido una alianza estratégica en el Congreso, sin que eso signifique que nosotros apoyemos todos los proyectos del Frente Guasu, ni que ellos aprueben todos nuestros proyectos. El Partido Colorado tiene que liderar un proceso para la construcción de un proyecto nacional con el Frente Guasu y con otros partidos y sectores sociales, con los cuales podemos dialogar”, dijo deslizando probabilidades.

Pero aparte de Lugo, casi nadie en el Frente Guasu comulga con la idea de pactar con la ANR. Lo consideran una afrenta a la esencia misma del movimiento, pero como es tiempo de fuegos de artificio, nadie saldrá a desmentir al único líder.

De todos modos, la irrupción de la izquierda con el liderazgo de Lugo en la política modificó el tradicional tablero azulgrana. La impensable idea de alianza entre colorados e izquierda se habla casi con naturalidad. Los liberales saben que sin acuerdos ganar a la ANR es imposible.

¿Es el fin del partidismo y del dogmatismo? ¿Se unirán colorados no cartistas y “zurdos” sobre la base de una idea de Estado más allá de la historia? ¿Logrará el PLRA reconquistar a Lugo? Hay varias interrogantes aún en este escenario que se irá calentando. Lo único claro es la idea de la concertación como base electoral y un candidato lo menos político posible.