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martes 14 de febrero de 2017, 02:00

Cura admite haber acosado a joven, pero "chicaneando" evita la prisión

Mientras la Iglesia le confinó a un retiro espiritual, el sacerdote que reconoció haber acosado a una joven intenta frustrar la investigación judicial abierta en su contra.

El padre Silvestre Olmedo, cura párroco de Limpio, evitó someterse al proceso penal, pese a que ante sus superiores admitió un hecho de acoso sexual hacia una catequista.

Desde que fue imputado –en diciembre pasado por el delito de coacción sexual–, “en todo momento intentó anular la causa” con diferentes chicanas, según comentan la fiscala Luciana Ramos, que lo imputó, y la jueza Penal de Garantías, Elsa Idoyaga, quien admitió la imputación.

“Él (Olmedo) no se está sometiendo a los mandatos de la Justicia. Ya hice lo que es parte del Ministerio Público: la imputación y pedir prisión. Entiendo que el Juzgado a lo mejor ya habrá ordenado la rebeldía porque están chicaneando”, relató la fiscala.

En la primera semana de enero, la jueza le citó al padre Silvestre para una audiencia de imposición de medidas cautelares, pero la defensa pública rechazó la imputación. “Planteó nulidad del acta de imputación, eso se corrió traslado al Ministerio Público. Esta magistratura rechazó la nulidad y el día 30 de enero se le citó, bajo apercibimiento, a ser sometido a la audiencia 242 (que dicta la prisión preventiva)”, relató Idoyaga.

El cura apeló en contra de la providencia por la cual se da lugar a la imputación y eso se fue a la Cámara de Apelaciones de Sentencias. “Hasta ahora no le puedo tomar la audiencia, debido a las diversas chicanerías que ha planteado la defensa pública”, afirmó.

Ramos, a su vez, señaló que el cura pide la nulidad de los elementos que la Fiscalía tiene como pruebas: “El relato de la víctima y el informe psicológico que habla que efectivamente fue manoseada. Ella no permitió (que la toque), el otro forzó a esa situación”, expuso al señalar que, además, existen testigos del hecho.

Apelación. La causa en este momento está paralizada. Los camaristas deberán expedirse –entre esta semana y la próxima– sobre si corresponde o no la continuidad de la investigación iniciada ante la denuncia por la víctima, Alexandra Torres, quien en ese momento era la coordinadora de la Pastoral Juvenil de la parroquia San José de Limpio.

“Están chicaneando, pidiendo que se declare todo nulo. Ya contesté a todo eso y no le dio lugar la jueza”, apuntó la agente del Ministerio Público.

La defensa del padre Silvestre busca anular el proceso bajo el argumento de que supuestamente la Fiscalía no cumplió con el artículo 302 de acta de imputación.

“Si se va a plantear la nulidad, se tiene que hablar de la indefensión y esta magistratura considera que no existe la nulidad, debido a que el mismo ha tenido copia del expediente judicial y también de la carpeta fiscal de investigación”, sostuvo Idoyaga.

La coacción sexual es crimen y la expectativa de pena privativa puede llegar hasta 15 años, según la jueza.

indecoroso. Ante una comisión investigadora, abierta en el fuero canónico, el presbítero admitió que actuó de forma inapropiada con la joven. Esto es asimilado por la Iglesia como “gesto indecoroso”, por lo que solo le impuso como sanción “ejercicios espirituales” en un retiro “para reparar el daño moral”.

“De momento no puedo declararlo en rebeldía porque no quedó firme la audiencia”, dijo Idoyaga. Solo resta saber el fallo del Tribunal de Alzada.