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Mundo
viernes 8 de julio de 2016, 01:00

Cunha, impulsor del juicio a Dilma, dimite al cargo de presidente

Está suspendido en sus funciones como diputado y de la presidencia de la Cámara Baja, por una decisión dictada en mayo pasado por el Supremo Tribunal Federal, que le juzga por presunta corrupción.

AFP, REUTERS y EFE

BRASILIA - BRASIL

Eduardo Cunha, némesis del Partido de los Trabajadores de Lula y arquitecto del impeachment contra Dilma Rousseff, renunció ayer a la presidencia de la Cámara de Diputados de Brasil, asfixiado por acusaciones de corrupción y abandonado por sus aliados.

Considerado el político más impopular del país y comparado con Frank Underwood, el maquiavélico personaje de la serie House of Cards, Cunha leyó su dimisión entre lágrimas, dijo ser víctima de una persecución política y afirmó que su gestión jamás será olvidada. "Es público y notorio que la casa (Cámara de Diputados) está acéfala, fruto de un interinato bizarro, que no condice con lo que el país espera del nuevo tiempo tras la suspensión de la presidenta de la República, y solo mi renuncia podrá poner fin a esa inestabilidad", dijo Cunha al leer su dimisión con ojos enrojecidos y la voz quebrada.

Cunha, de 57 años, conserva por ahora su mandato como diputado federal, actualmente en suspenso por un fallo del Supremo Tribunal Fedral (STF) que aceptó la acusación de la Fiscalía de que usaba su cargo para interferir en las investigaciones en su contra. Evangélico militante y ultraconservador, Cunha es el único político protegido por fueros que está siendo juzgado por el máximo tribunal, acusado de embolsarse al menos cinco millones de dólares en sobornos para facilitar negocios en la red que parasitó a la estatal Petrobras durante una década.

La Procuraduría afirmó en su denuncia que no poseía las condiciones personales mínimas para ejercer el cargo. "Estoy pagando un alto precio por haber dado inicio al impeachment. La principal causa de mi alejamiento reside en ese proceso de impeachment", dijo casi sin poder controlar su emoción. Protagonista central de la crisis política de la mayor economía de América Latina y durante meses primero en la línea de sucesión presidencial, el destino de Cunha quedó entrelazado con el de Rousseff, cuya destitución puede marcar el cierre de un ciclo de más de 13 años de la izquierda en el poder.

Sin margen. Cunha se quedó sin margen para continuar luego de que el Consejo de Ética de diputados recomendara en junio su destitución por haber mentido a una comisión parlamentaria de investigación sobre la existencia de cuentas secretas en Suiza que eran de su propiedad.

Desde entonces, hasta sus aliados más cercanos aceptaron que la pelea por conservar la jefatura de la Cámara Baja había terminado.

Su propia esposa y una de sus hijas están bajo la lupa de la Justicia, investigadas para determinar si se apropiaron de dinero público.

"Sufrí y sufro muchas persecuciones en función de las pautas de votación en la cámara", afirmó el diputado.