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Opinión
martes 9 de agosto de 2016, 01:00

Cuidado con aplaudir...

Por Samuel Acosta – En Tw: @acostasamu
Por Samuel Acosta

El domingo pasado el diario el Observador de Uruguay publicaba un artículo que en el título decía: "Hay empresas dispuestas a cerrar e irse al Paraguay" y, por supuesto, mucha gente aplaudió a rabiar sin haberse quizás detenido a leer completo el material.

Es espectacular que más inversiones vengan al país. Pero ¿a cambio de qué? En la misma nota, el propio director nacional del Trabajo uruguayo, Juan Castillo, resalta que el atractivo que tiene Paraguay es el bajísimo régimen tributario –que en algunos casos– inclusive está exonerado hasta en un 100%.

Pero lo que es peor, nuestra principal ventaja competitiva, que atrae a estos inversores extranjeros, es que "las condiciones de legislación son más permisivas para la explotación" a los trabajadores, según la misma publicación.

Recuerde el reciente ejemplo de aquel guardia de seguridad de un supermercado que cae desmayado tras haber estado varios días sin comer, porque a sus patrones se les antojó no pagar el sueldo por dos meses.

¡Ese es el Paraguay en el que vivimos, señores!

Y esta es la moderna forma de esclavitud en un sistema laboral que impone a una gran cantidad de compatriotas excesivas horas de trabajo, en condiciones muchas veces insalubres, nula bonificación familiar, impagas horas extras y un salario miserable.

Si este frágil control de nuestro Ministerio del Trabajo se ha vuelto principal atractivo para los empresarios uruguayos, particularmente no veo razón para que nos pongamos a descorchar champán.

Para que esta columna no se parezca a un mero plagueo les ejemplifico con un par de cifras del propio Gobierno.

Una reciente publicación de la Secretaría Técnica de Planificación nos revelaba que el 88,2% del total de las personas ocupadas a nivel país no aporta a un sistema jubilatorio y hasta un 75,4% ni siquiera accede a un seguro médico.

No en vano el propio ministro del Trabajo y Seguridad Social del Uruguay lo dice claramente: "En Paraguay lamentablemente el desarrollo de normas laborales, de normas de seguridad social y de libertad sindical es muy bajo".

No comparto la lógica del "agradecé que tenés laburo", como carta blanca para que se abuse de los derechos.

Estoy a favor de que más empresas se instalen en el Paraguay, siempre que el atractivo no sea el lucro fácil a costa de aprovecharse de la necesidad de una mano de obra dispuesta a soportar de todo por no llegar a casa al final del día con las manos vacías.