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Mundo
domingo 14 de agosto de 2016, 01:00

Cuenta regresiva para despejar el futuro político de Brasil

EFE

BRASILIA - BRASIL

Brasil comenzó ayer la cuenta atrás para despejar el futuro político del país después de que el Senado anunciara que a partir del 25 de agosto iniciará el juicio final que decidirá si la presidenta suspendida Dilma Rousseff es destituida definitivamente o retoma las riendas del poder.

El destino político de Rousseff, en el aire desde el 12 de mayo cuando fue suspendida, será desvelado una vez finalicen los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, una cita que fue planificada por su Ejecutivo pero que ahora vigila de cerca el presidente interino, Michel Temer. Mientras avanza la competición deportiva, Temer, quien hasta el mayo fue el discreto vicepresidente de Rousseff, prepara el terreno político para asumir el poder de manera definitiva, mientras los apoyos legislativos de la presidenta se debilitan con el paso de los días.

sin retorno al poder. Las esperanzas de Rousseff para recuperar su cargo se han desvanecido en la recta final del proceso de destitución, especialmente después de la votación del Senado, que esta semana aprobó por 59 votos a favor y solo 21 en contra un informe que recomienda destituir a la presidenta.

El último asalto del juicio político contra la jefa de Estado comenzará a partir del 25 de agosto en la Cámara Alta, un ring en el que Rousseff se lo juega todo. Para que se apruebe la destitución, será necesaria una mayoría calificada de dos tercios (54 votos) entre los 81 senadores, una cifra que se presume accesible para los favorables a la salida de la mandataria después de la primera votación realizada esta semana en la Cámara Alta.

Para intentar frenar el proceso, la presidenta suspendida, con fama de perseverante, ha apelado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el objetivo de suspender el juicio, el cual considera de "ilegal".

Pero Rousseff, recluida en el Palacio de la Alvorada, guarda otro as en la manga y prepara la última carta de su baraja política para convencer a los senadores e intentar revertir un desenlace que, entre bastidores, parece inevitable.

La mandataria suspendida ultima los detalles de la Carta a los Brasileños, un documento en el que ha adelantado que propondrá al país convocar a unas nuevas elecciones presidenciales a la mayor brevedad en caso de que sea absuelta y recupere el poder.