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Mundo
domingo 10 de julio de 2016, 03:42

Cuatro heridos en el cuarto encierro de los sanfermines

Cuatro personas han resultado heridas, una de ellas por asta de toro, en el cuarto encierro de los sanfermines, en el que la presencia multitudinaria de mozos ha provocado numerosas caídas.

EFE


Los toros salmantinos de Pedraza de Yeltes han protagonizado en su debut en Pamplona un encierro rápido, han salido hermanados de los corrales y, prácticamente juntos durante todo el recorrido, han entrando en chiqueros en la plaza en dos minutos y treinta segundos.

En los instantes previos al inicio de la carrera, y como en los últimos años con la presencia de sus familiares, se ha homenajeado al último corredor fallecido en Pamplona, Daniel Gimeno, a quien en 2007 un toro le propinó una cornada mortal en el tramo de Telefónica.

A las 8.00 horas en punto, tras escucharse las campanadas de la Iglesia de San Cernin, la manada ha salido del portón de los corrales de Santo Domingo agrupada, aunque rápidamente dos de los morlacos bravos se han colocado en cabeza y han tomado velocidad, lo que ha provocado las primeras caídas de mozos a su paso.

Por el centro de la calzada, con tres toros adelantados, uno de los "pedrazas" ha resbalado hacia la mitad de la cuesta, pero sin llegar a perder el contacto con el resto del grupo, que ha continuado estirado y de esta manera ha entrado en la plaza del Ayuntamiento.

Ahí, un mozo ha sido alcanzado y volteado, si bien el resto de la manada no ha provocado problemas a su paso, por lo que ha atravesado la calle Mercaderes y ha llegado a velocidad a la curva de la calle de la Estafeta, donde uno de los toros colorados ha chocado con un mozo y ambos han caído, si bien el corredor ha conseguido salir del recorrido y el morlaco ha quedado unos segundos en el adoquín.

De nuevo en pie, ha seguido a sus hermanos en una carrera que por los 300 metros de la calle Estafeta ha resultado muy concurrida, con numerosas caídas y golpes por la multitud que esperaba a los toros, que han pasado ordenados y por el centro, en una disposición estirada, que permitía aprovechar algún hueco para correr en su cara.

Con un bravo ligeramente adelantado y a buena velocidad, pese a algún amago de montón por caídas, la torada ha enfilado hasta el tramo de Telefónica con algún momento de peligro pero sin mayores incidencias, y con entrada en el coso que se ha producido de forma escalonada mientras los dobladores acudían a su encuentro para conducirles sin novedades a los chiqueros.