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Deportes
lunes 21 de noviembre de 2016, 01:00

Cuando perder es ganar

Con delirios de victorias fortuitas y derrotas merecidas, transita insegura nuestra Selección mayor con destino incierto al ansiado Mundial Rusia 2018.

Ganar a la Argentina, y perder luego contra Perú y Bolivia desorientó a la masa deportiva. Los hinchas de la Albirroja, en su desvaneciente sueño mundialista, presienten que descansan ellos, más en anhelos infundados que en hechos con base a méritos deportivos acumulados y trabajo constante.

En las últimas décadas, hemos asistido a esta meca futbolística, más sustentados en atletas notables, esfuerzos gigantescos y la diosa fortuna soplando. Dirigentes visionarios y carismáticos con propuestas serias no se observan. Y más aún, se sospecha que fuimos asistidos con influyentes dirigentes que ya no están vigentes en la trastienda de favores negros.

Los analistas saben que los argumentos futbolísticos esgrimidos no son suficientes. Las grandes empresas (y el fútbol lo es), alcanzan logros significativos en la consigna que únicamente el largo plazo podrá dar sustento a metas de valor. Y con planificación y ahínco coherente, pueden con casi certeza engendrar retoños de caracteres valederos y sostenibles en el tiempo.

Los dirigentes deportivos andan por otros carriles, ansían el beneficio rápido de victoria sin sustancia y figuración exprés.

A ellos, como a los parlamentarios les encanta viajar y, los vuelos chárter para partidos de la selección es botín preciado. Viajan tantos dirigentes como jugadores.

Un despropósito absoluto. Obvio, no son gentilezas, sino monedas de cambio para cuando precisen apoyos.

A la dirigencia deportiva los cuestionamientos de fondo los aterra. Juguemos por un momento a preguntas y respuestas:

¿Qué estilo de fútbol queremos para nuestra Albirroja? La garra no alcanzaría.

¿Qué debilidades persisten en nuestros jugadores? Inteligencia intuitiva, concentración y destrezas físicas.

¿Qué elementos del fútbol moderno necesitamos? Rapidez física y mental.

¿Qué aptitudes que conforman un atleta de élite debemos cultivar? Fortaleza de espíritu y juego de equipo.

¿Qué es importante para la APF? Mejorar el fútbol.

¿Qué administración moderna de fútbol precisamos? Honesta y visionaria.

Todo esto de trasfondo conlleva cambio y harto tiempo. Al cambio lo temen y el tiempo es muy corto para miopes objetivos. Optamos por confiar, en pléyades espontáneas de jugadores virtuosos que nos arrastran a sitiales respetables décadas de por medio.

La Selección mayor no amerita ser escenario de trabajos de fondo, donde se cocinan los condimentos mencionados. Las categorías formativas deben cargar con esa misión y, por ende, el mayor presupuesto de los clubes y de la APF. Se necesitan forjar entrenadores juveniles. Nunca hemos producido un Pekerman. Guste o no a muchos, nuestros maestros y entrenadores no tienen jerarquía. Nuestros atletas consagrados no destellan por sus condiciones técnicas. A nuestros equipos los asusta el balón en su poder por largos pasajes de tiempo en apremiantes momentos de un juego. El fútbol se practica con la pelota. ¡Hay que tenerla! (y con propósito).

Un trabajo serio con profesionales extranjeros con los árbitros es eliminado para dar lugar a la usual mediocridad arbitral . Fue la primera disposición de la nueva directiva matriz del fútbol paraguayo.

En todo esto, como siempre la cabeza determina lo que hace el cuerpo. No observamos que la nueva dirigencia esté ocupada con un proyecto que lleve al Mundial Qatar 2022. La carrera a Rusia está concluida, yendo o no estando en ella no cambiará nuestro fútbol. Más deberíamos ocuparnos con cuáles nuevos enfoques sumados a los tradicionales paraguayos llegaríamos a Qatar 2022.

Veces hay en que perdiendo se gana. La crisis que generaría una eliminación debería ser bienvenida. La victoria usualmente es enemiga de la excelencia.

Chile, muy destacado en su modelo de gestión de país sudamericano, recientemente ha ganado dos Copa América. Nunca antes tuvo sitial cercano al actual. Tiene altas chances de llegar a Rusia. No es casualidad.

¿Tendremos nosotros en los próximos años más de lo mismo?, ¿se puede cambiar sin cambiar las personas que dirigen a la APF?

Voto por nuestra eliminación.

Voto por un cambio.

Voto por nuevos dirigentes con mentalidad empresarial.

Voto por mucho más que la garra guaraní.