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martes 16 de mayo de 2017, 01:00

Crió 6 hijos y tras enviudar se entregó a Dios y es monja

Nancy Méndez

CIUDAD DEL ESTE

La hermana religiosa Blanca Inés de Jesús Figueredo, con una sonrisa en los labios, una túnica blanca y un velo recibe a todos en la casa en donde vive desde hace tres meses, en el km 7 Ciudad Nueva de Ciudad del Este.

Esta mujer de 62 años, que dio a luz a 5 hijos y crió a uno más , una vez que falleció su marido decidió entregar su vida por el reino de Dios al servicio de los demás.

“Desde chica sentí el llamado de Dios a la vocación religiosa, pero fui obediente con mi padre que quería que nos casáramos. Me casé, tuve mis hijos y enviudé muy joven, pero siempre trabajé en la iglesia con mi esposo. Cuando él murió decidí escuchar ese llamado que recibí desde mi niñez, entregar mi vida por el reino de Dios y acudí al padre Pedro, ahora monseñor de Misiones, y él me encaminó”, comenta Blanca.

Según ella misma cuenta, no fue fácil el inicio, ya que a cinco de sus seis hijos no les gustó mucho la idea. Sin embargo, el hijo menor de su vientre la apoyó, pues como ella, también es devoto de la Rosa Mística.

De esa manera, Blanca pasó a ser de madre de media docena de chicos a ser la madre de muchos más en su comunidad, a la que ayuda periódicamente, no solo de forma material, sino en lo espiritual, evangelizando.

Esta peculiar mujer de gran don fue adoptada por muchos jóvenes de la zona como madre. De ella reciben cariño, consejos y acompañamiento en situaciones difíciles. Ella en contrapartida también disfruta de esta “ampliación” de su familia y de poder servir a los demás.

“Mi única hija mujer no aceptó mi decisión al principio, ya que dijo que no podría compartir su tiempo conmigo, eso me hizo esperar un poco para dejar mi casa. Entonces ellos llegaron a pensar que era broma, pero aquí estoy ahora”, comenta Blanca, con una sonrisa que transmite paz.

Mamá del corazón. El 13 de mayo, ella y sus hijos de corazón prepararon un rico almuerzo a los más pobres en honor a la Virgen Rosa mística. Desde hace 5 años la mujer de dulce sonrisa, con la donación de voluntarios, hace una especie de karu guasu en esta fecha a pedido de la madre celestial, según ella afirma.

“La madre nos pide que demos alimentos a los más necesitados y por gracia de Dios siempre hay gente solidaria que acerca sus donativos hasta este lugar”, dice la abnegada madre que hoy multiplica su amor con los más necesitados.