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Editorial
domingo 30 de octubre de 2016, 02:00

Crecimiento económico no es suficiente motivo de optimismo

El Banco Central señaló que sus proyecciones respecto del crecimiento del PIB aumentaron al 4 por ciento para el año 2016. Esta es, sin duda, una buena noticia, teniendo en cuenta que una economía que crece tiene la potencialidad de crear oportunidades económicas, producir los bienes y servicios que requiere la ciudadanía y generar recursos tributarios para financiar las políticas públicas. Sin embargo, en Paraguay esta relación no es directa, por lo que el Gobierno no puede dormirse sobre los laureles del crecimiento económico, sino implementar las medidas para que este redunde en beneficios para todos a corto, mediano y largo plazos.

El crecimiento económico es necesario, pero no suficiente. Desde hace más de 20 años que la teoría y la evidencia empírica internacionales señalan con total claridad que el crecimiento debe contar con determinadas características para que contribuya al desarrollo del país y al bienestar de las personas.

El crecimiento económico de Paraguay ha sido uno de los más altos de la región en la última década; sin embargo, nuestro país sigue ubicado en los últimos lugares en cualquier indicador económico o social.

La economía sigue siendo volátil –exageradamente dependiente de factores exógenos, como el clima o la demanda externa–, con bajos niveles de productividad y poco valor agregado. Las estadísticas de empleo, seguridad social, ingresos, pobreza y distribución han mejorado sustancialmente en el continente, no así en nuestro país.

Otros indicadores son aún menos auspiciosos. Este patrón de crecimiento económico puso al país como uno de los que más reforestaron en los últimos años, con niveles de conflictividad creciente a causa de las grandes desigualdades económicas que no solo no superamos, sino que se agudizaron, como es el caso del ingreso en el sector rural y de la tierra.

Frente a este contexto, el exitismo por el 4 por ciento del crecimiento del PIB no está justificado, ya que las razones del aumento de la proyección están dadas por la persistencia de la dependencia del buen desempeño del sector agrícola y de la generación de empleos gracias a la inversión pública que en gran parte está sostenida por un peligroso aumento de la deuda pública.

Una economía que depende de las exportaciones de bienes de bajo valor agregado ya nos demostró que tiene poco efecto derrame sobre la población, no contribuye a la generación de empleos de calidad, además de ser altamente volátil y lleva consigo altos niveles de conflictividad social por la presión sobre las tierras, la deforestación y la contaminación.

A pesar del crecimiento económico la proyección de aumento de recaudaciones tributarias para este año implica mantener casi inalterable la presión tributaria, clara señal de que este crecimiento tampoco genera recursos para financiar políticas que permitan incorporar a quienes están excluidos de los beneficios de este crecimiento. Todo esto sin contar que al no aumentar significativamente las recaudaciones tributarias para pagar la deuda con la que se financia la generación de empleo, el aumento del PIB es de corto plazo y sin sostenibilidad en el tiempo.

La ciudadanía espera que las autoridades tomen en serio la responsabilidad que les fue encomendada e implementen las políticas necesarias para realizar los cambios que exige el desarrollo. La transformación productiva debe ser uno de los objetivos prioritarios nacionales para disminuir la volatilidad del crecimiento y aumentar sus efectos en el bienestar de la población.