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Deportes
viernes 26 de mayo de 2017, 01:00

Crack de bastón y galera

Miguel María Michelagnoli – michelagnoli@gmail.com

Se define en breve quién llevará el Balón de Oro de la FIFA. Amantes del fútbol esperan impacientes. No es razonable comparar a Messi con Cristiano Ronaldo, son como la Luna y el Sol, que no se comparan siendo tan diferentes, pero ambos de tremenda y diferente importancia para la Tierra.

Quedó en el camino el candidato del buen fútbol: Barcelona. No fue suficiente Messi para revertir la declinación del rendimiento de su equipo en la Copa de clubes europea. Comentamos en artículo reciente las bondades de Messi, que lo ubican en la cúspide del talento de los atletas futbolistas de esta época. Debemos destacar, sin embargo, que con Cristiano Ronaldo conforman el dúo del podio de virtuosos del circo mundial del fútbol. Pues bien, Messi sigue siendo el número uno, pero viendo jugar a Ronaldo en su casa contra el Atlético de Madrid, en la Champions League, es menester aclarar conceptos. La personalidad de CR es avasallante y basada en elegancia y talento que aterroriza a sus rivales, y esto también lo ayuda a alcanzar rendimientos superlativos. Su gran ego aguijonea a este superdotado que partido a partido es la estrella indiscutible donde juegue.

La observación técnica de los artistas permite evaluar y disfrutar de los talentos observados. El fútbol tiene profundas riquezas en su diversidad de opiniones sobre un mismo partido, jugada o jugador. Cuando de goleadores hablamos, surgen grandes nombres históricos cotejados con el más actual, vigente y talentoso como es Cristiano Ronaldo. Intentaré una descripción de sus virtudes mentales y físicas, pues en la cancha ambos rasgos se funden necesariamente en el ser humano en un total.

Antes, mencionaré tres atributos comunes de colosales goleadores.

1. Intuición: virtud rara que se tiene y no se adquiere.

2. Lectura de las jugadas y posición de los compañeros y rivales con concentración.

3. Frialdad para la decisión rápida de la mejor postura técnica o tipo de remate a utilizar.

Sin la primera, el goleador no tendría tantas ocasiones de definición y con ella podemos explicar por qué un rebote cayó en sus pies o un error del rival lo encontró cerca, o por qué siguió a un balón que inesperadamente rebotó de un poste.

El rendimiento de un goleador de la categoría de CR quedó en loable evidencia en tres goles que lo describen como un jugador de excepcionalidad entre sus pares de cualquier época. Recomiendo que vía YouTube observemos estas piezas. Las describiré y descompondré en términos técnicos; a veces no observables por la rapidez de las jugadas y la atención que capta el balón en esos momentos.

En el primer gol, nos muestra sus movimientos felinos que en su arranque impetuoso sorprende a su defensor. Tenían ambos la misma posición y posibilidad de llegar a la pelota que venía al centro al área por segunda vez en la misma jugada. Él, sin embargo, en su sapiencia de coordinación fina, arranca un segundo antes rumbo al balón y cuando el back quiere reaccionar, es tarde ya para ello. Ha dado la estocada justa con un frentazo seco que deja al arquero y back sin posibilidad alguna.

En el segundo gol vemos la confianza y el factor fortuito que acompaña a los goleadores en sus destrezas. Traba CR un pase de Benczema, la pelota se eleva caprichosa y CR sabe pronto que tiene tiempo justo y que ese rival ni otro alguno podrían trabar su preparación para el shot. Una pelota picando a media altura y en el área grande es la preferida por un goleador. Y la más temida para un arquero. Acomodo del cuerpo perfecto con destreza extrema para obtener la posición correcta para ese balón fortuito. Aplica la potencia justa y no máxima, pues sabe que a esa distancia nadie podría detener un balonazo. Era más necesaria la dirección que potencia y así lo hizo. Su gesto técnico es perfecto.

El tercer gol para el 3-0 es la obra que lo pinta de cuerpo entero de crack y sombrero. También con tres movimientos de un gol elaborado; primero el armado, el jugador va buscando en su desplazamiento el sitio donde presiente que terminará la jugada en gestación de sus compañeros. Los defensores se hipnotizan con el recorrido del balón, a él no le interesa la pelota por ahora. Su compañero llega a la raya de fondo, CR no se ha acercado a ese jugador y, al contrario, se retira del área chica donde se presume debe estar y pisa solitario el punto penal sin marca alguna. Esta virtud es la infaltable a todos los goleadores. Si le preguntáramos a él, no sabría responder por qué no siguió corriendo para llegar al primer palo. Y es que ese recorrido inusual no se hace razonando sino siguiendo la intuición que es madre de un tercio de todos los goles de un goleador. Sigue el segundo paso o movimiento con la preparación y gesto técnico adecuado a ese balón. Y por último, el movimiento de desenlace o shot final con potencia y dirección de balón exacta. La potencia es herramienta al servicio de la técnica, pues dosifica el golpe mortal.

Messi es el número uno y comparte muchos de los atributos descriptos. Y es así, porque siendo el fútbol un deporte colectivo se valora más quien hace brillar los talentos de sus compañeros. CR como persona genera rechazos en mucha gente por la errónea visión de pretender que los talentosos atletas sean también seres humanos nobles y humildes. Si así fuere CR, probablemente no tendríamos el portento de jugador que disfrutamos. Él es un solista como todo goleador, bien sabe que su equipo depende de él y no le pesa un segundo su responsabilidad de ser el protagonista principal. Está hecho para lucirse y se nutre de la admiración del público.

De seguro, si a Messi le preguntaran a quién querría de atacante a su lado, con el corazón en la mano diría: a Cristiano Ronaldo.