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Opinión
jueves 28 de julio de 2016, 01:00

Corrupción empresarial

Por Miguel H. López | En TW: @miguelhache
Por Miguel H. Lopez

La historia del guardia privado de la empresa Selous SA, que se desmayó de hambre en su puesto, frente al Supermercado Avenida (no comía desde hacía 5 días y no cobraba el salario hacía casi 2 meses) es la violenta realidad por la que –en mayor o menor grado– atraviesa una parte considerable de la población paraguaya. La inescrupulosidad de un sector empresarial y la complicidad criminal del Estado –desde sus organismos laborales establecidos– son el rasero que determina estas degradaciones humanas a extremos miserables.

En el video que registra el hecho, cuando el trabajador iba recuperándose del sofocón, los transeúntes que le auxilian cuestionan los incumplimientos de los empleadores y las obligaciones legales violadas. También salta a escena el hecho de que los representantes de la firma criticada pretendían llevarlo en un vehículo particular a cualquier lado y no en una ambulancia como requería el estado en el que se hallaba. Esto desnudó que la empresa de seguridad violaba el registro y pago al seguro médico obligatorio al Instituto de Previsión Social. En lista había otras irregularidades. La respuesta de las autoridades del Ministerio del Trabajo fue aún más lamentable que el hecho registrado. El viceministro César Segovia dio como respuesta que la preocupación que tienen en torno a las empresas de seguridad no es de ahora. Lo que evidencia que estos hechos que ocurren son aún más condenables porque sencillamente el Gobierno –cuyo responsable máximo es el empresario venido a presidente Horacio Cartes– no hace nada; o deja que todo ocurra sin control o con los mecanismos de verificación e intervención altamente relajados, para que el país "sea más rentable" para sus colegas y el capital local y extranjero. A no olvidar que no permite la sindicalización en sus empresas y predica en contra de la sindicalización, garantizada en leyes locales e internacionales.

Gregorio Esteche, el guardia desmayado, es uno de un abultado ejército de trabajadores explotados, mal pagados y hambreados, que pueblan gran parte de las empresas paraguayas, salvando las excepciones, que en realidad deberían ser la regla por el cumplimiento en tiempo y forma.

El empresariado paraguayo, mayoritariamente, es troglodita y violador de derechos. Ya recordarán las expresiones del presidente de la Unión Industrial Paraguaya, Eduardo Felippo, hacia las embarazadas trabajadoras y el derecho laboral. Y así...

Mientras el Gobierno siga siendo cómplice de los empleadores corruptos –porque violar los derechos laborales es ser corrupto–, y mientras no reaccionemos como sociedad, casos como el que ahora tomó la calle se harán frecuentes...