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Mundo
viernes 17 de febrero de 2017, 01:00

Constructora enfrenta fuerte deuda y falta de caja

Al quedar sin contratos con el Estado y para hacer frente a sus compromisos financieros, Odebrecht puso en venta activos por 12.000 millones de reales, de los cuales ya ejecutó 5.000 millones, y declaró que podía pagar USD 2.600 millones de la multa de 4.500 millones fijada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, donde cotiza su petroquímica Braskem, multada por su parte en unos 900 millones.

El 17 de abril se conocerá si la quita es aceptada y la penalidad combinada queda en 3.500 millones. La suma debe- rá repartirse entre Brasil (cerca de un 80%), EEUU y Suiza.

“Una empresa no muere por algún error aquí y allá. Muere por falta de liquidez, sofocada por la falta de caja”, planteó su nuevo CEO.

La mayoría de las acusaciones contra Odebrecht están ligadas a su unidad de construcción, responsable por el 43,7% de sus ingresos.

El portafolio incluye obras en el parque olímpico de Río; en el estadio Maracaná; en el puerto de Mariel, en Cuba; viviendas en Panamá; el aeropuerto Simón Bolívar, en Venezuela; el de Nacala, en Mozambique y la carretera Frand Parkway, en Texas, entre otras.

Braskem, la sexta petroquímica mundial es la otra joya. Esta sociedad, controlada en conjunto con Petrobras, es la única empresa de Odebrecht que cotiza en bolsa, aportando 40% de la facturación del grupo.

Su último gran proyecto fue un complejo petroquímico inaugurado en el 2016 en México, que costó USD 5.200 millones. Los tejemanejes de la empresa terminarían en un escándalo internacional.

En Perú, produjo una orden de arresto contra el ex presidente Alejandro Toledo. En Colombia, salpicó al mandatario Juan Manuel Santos, y en Argentina alcanzó al jefe de la Inteligencia, Gustavo Arribas, entre varios otros.

Las primeras filtraciones de la delación en Brasil rozaron al presidente Michel Temer y anticiparon que los sobornos –estimados en casi 1.000 millones de dólares en decenas de países– corrieron a la derecha y a la izquierda del arco político.

Las consecuencias de un eventual colapso de Odebrecht llevaron al propio juez Sergio Moro, responsable de enviar a prisión al ex CEO del grupo, a encender las alarmas.

“Se trata de una empresa que por su dimensión económica, con un patrimonio de miles de millones de dólares, tiene un papel relevante en la economía brasileña (...) Hasta es razonable, dentro del contexto, discutir su sobrevivencia, mediante mecanismos de compensación, para preservar la economía y los empleos”, escribió al ordenar el arresto de Marcelo Odebrecht.