2 de diciembre
Sábado
Poco nublado con tormentas
21°
29°
Domingo
Mayormente despejado
21°
32°
Lunes
Mayormente despejado
23°
35°
Martes
Mayormente nublado
23°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Nacional
lunes 24 de octubre de 2016, 22:18

Conferencista rechaza aborto en casos de violaciones

El conferencista internacional Richard Stith, invitado por la Corte Suprema de Justicia, brindó charlas sobre la protección del no nacido desde la concepción. Esta semana se debate en el país la despenalización del aborto como recomendación internacional.

Stith sostiene que la vida se debe entender desde la concepción y garantizar desde ese momento los derechos del no nacido como persona jurídica. En ese sentido, rechaza el aborto intencionado, salvo cuando el embarazo representa un peligro de muerte para la mujer. Aún en esos casos considera que se deben sopesar médicamente los riesgos.

Consultado sobre su postura acerca de las niñas violadas que quedan embarazadas, como el caso de Mainumby, que produjo la reacción de un sector que exigía interrumpir el embarazo por el riesgo que corría la víctima mientras que por otro lado se pedía que continúe la gestación, el conferencista habló de la protección a la vida.

"Justamente los niños entienden mucho mejor la idea de la protección de la vida no nacida que los adultos porque no han llegado a la altura en que tienen el contrapeso de los deseos sexuales y evitar los embarazos. Los niños pequeños van a estar muy abiertos a la protección de los seres humanos y de los animalitos. Tienen mucha simpatía con todo ser vivo, entonces decir a esta pobrecita que haya tenido un hijo que fue matado posiblemente con el permiso de ella le puede pesar muchísimo por toda la vida", expresó.

Siguiendo con la problemática de los embarazos productos de abusos sexuales en las mujeres mayores de edad, mencionó que Adán y Eva al cometer un pecado ocasionaron una "feliz culpa", ya que así más adelante tuvo su origen Jesús, cuyo nacimiento se recuerda en Navidad.

"La mujer violada puede pensar que fue no solo culpa, fue un delito monstruoso, pero feliz culpa que tengo a mi hijo ahora, es tener un beneficio de una cosa que si no tuviera el hijo sería nada más una pesadilla su historia", expresó.

"Nadie quiere penar a las mujeres", refirió respecto a las que optan por interrumpir su embarazo. Refirió que generalmente el entorno presiona a las mujeres a abortar, ya sea por falta de apoyo de la pareja, la familia o el empleador. En ese sentido, propone empoderar a las mujeres para superar las presiones externas.

También admite que hay mujeres que optan voluntaria y conscientemente por el aborto y sobre estos casos sostiene: "El problema del aborto es que concibe al no nacido como propiedad privada".

Con relación a la corriente feminista que busca la despenalización del aborto, cree que esta medida responde a que un sector de adherentes piensa que así las mujeres pueden retener su empleo, atendiendo a que los empleadores tienden a no contratarlas por el permisos de maternidad que conlleva el proceso de gestación y alumbramiento. Para Stith, se quiere "enhombresar a la mujer, como si no tuviera la capacidad de tener hijos, y dejar el empleo tan enemigo de las familias como era antes".

El conferencista es licenciado en Derecho y doctor en Ética, milita en la organización Consistent Life Ethic, que a su vez suele contactar con movimientos pro vida de diferentes países. En el caso de Paraguay, fue invitado por la Corte Suprema de Justicia para brindar charlas sobre el derecho del no nacido, realizado en el Palacio de Justicia.

Por otra parte, en el marco del XIV Congreso Latinoamericano de Medicina Social y Salud Colectiva, este lunes se realizó un taller sobre las recomendaciones internacionales al Paraguay acerca de la moralidad materna y despenalización del aborto.

La campaña "28 de Setiembre" presentó en Paraguay en el 2014 una propuesta para modificar los artículos 14, inciso 18 y 109 del Código Penal. Sostiene que pese a la penalización del aborto se registran 8.000 casos anuales y algunos de ellos terminan en muertes por mala praxis.