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Nacional
viernes 22 de julio de 2016, 23:03

Concepción: trajo un cadáver creyendo que era su padre

Una joven paraguaya que vive en Argentina volvió al país para trasladar a su padre fallecido a su lugar de origen, donde planeaba velarlo. Al llegar, sin embargo, le avisaron que el cuerpo que trajo pertenecía a otra persona.

En enero del año pasado, el padre de la joven, Eulogio Idelfonso Talavera (63), fue a Buenos Aires, específicamente en Lomas de Zamora, para residir con su hija. El hombre sufría de una enfermedad renal que empeoró y le provocó un paro cardiaco.

Tras su muerte, su hija María Doralice realizó una serie de trámites para trasladar el cuerpo de su padre hasta la comunidad de Frontera, ubicada a unos 25 kilómetros de Concepción. Sus familiares le pidieron que llevara allí el cuerpo para velar sus restos.

Todo iba en regla hasta que hoy al mediodía, cuando llegó con el ataúd, recibió una llamada por parte de la funeraria que se encargó de ubicar a su padre. Fue para comunicarle que le habían entregado por error el cuerpo de una persona extraña.

Le dijeron que el cuerpo de su padre aún se encontraba en una morgue de Buenos Aires y que los familiares del difunto que se llevó Doralice reclaman por el cuerpo.

"A las dos de la tarde me llamaron y me dijeron que había un grave problema", comentó Doralice en una entrevista con Telefuturo.

Al referirse al cuerpo en cuestión, la joven refirió que al verlo estaba "totalmente irreconocible" pero que de todas maneras pensó que se trataba de su padre.

"Era una cosa que estaba toda hinchada. A mí me dijeron que papá estaba así descompuesto porque le pusieron medicamentos para que aguantara el viaje", teniendo en cuenta que sufría de diabetes y presión alta, según el relato de la hija.

"Me mostraron más o menos la cara y con todo lo que estaba pasando fui a mirar pero era una cosa totalmente irreconocible y yo dije que sí era él", comentó.

Explicó que antes de que llevaran el féretro al Paraguay ella había solicitado un cambio porque quería que se viera el rostro del padre a través de un vidrio.

"Quería que mis hermanos pudieran verlo", aseguró, pero los de la funeraria le negaron este cambio arguyendo que su padre estaba muy descompuesto y que era "mejor que lo recuerden como estaba antes y no en lo que está convertido ahora".

Actualmente los familiares se encuentran preocupados porque no cuentan con el dinero suficiente para volver a pagar por un nuevo viaje para trasladar el ataúd.

Viajaron 14 horas hasta Asunción con el cuerpo equivocado y gastaron cerca de 28.000 pesos argentinos. Temen además que al volver a la Argentina los trabajadores de la funeraria les entreguen el ataúd correcto y se desentiendan del problema.