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Sucesos
lunes 18 de julio de 2016, 01:00

Comisario Miguel Anoni: “Para mi familia sigue siendo una pesadilla”

Por Virgilio Cáceres

vcaceres@uhora.com.py

“Uno siempre se imagina que al pasar a retiro tendrá esa tranquilidad que anhela. Yo desde hace dos años que no la consigo”, respondió muy contundente el comisario principal Miguel Anoni Paredes, quien dejó las filas policiales en el 2014 tras cumplir los 30 años de servicio.

“Se hizo justicia, solo eso queríamos. No puedo pedir venganza porque mi formación como policía no me permite, pero puedo decir que no es fácil el día a día, todos los días recuerdo lo que pasó, para mi familia sigue siendo una pesadilla”, comentó Anoni.

El sobreviviente de la masacre en Marina Cué, contó que no se cierra la página de este capítulo en su vida, que la herida sigue abierta.

HERIDA ABIERTA. “No se olvida, para los que no estuvieron ahí parece una película, pero el dolor sigue para los que estuvimos ahí. Estamos doloridos (con su familia) por las mentiras y el show que se monta sobre este tema. Se manoseó demasiado y por eso pido que dejen de mentir”.

“Hay mucha gente con intereses de por medio. Hay mucha mentira. Por eso les pido que dejen de crear escenas en su cabeza que nunca existieron. Que se saquen la careta los que tienen otras intenciones y manipulan, que digan cuál es el objetivo y no inventen más”, sentenció tras analizar el juicio que se llevó a cabo en Asunción.

Cuestionó además el pedido de nulidad del juicio y calificó de aberrante y show mediático los actos realizados en defensa de los campesinos condenados por la matanza. “No puedo estar en contra de un dictamen del Poder Judicial, estoy esperando (lectura de la sentencia) la macanada que van a hacer los seudodefensores de ellos (acusados)”, expresó.

Anoni era el encargado de realizar las negociaciones con los campesinos que debían ser desalojados de Campos Morombí. En ese tiempo se desempeñó como jefe de orden y seguridad de Canindeyú. Aseguró una vez más que nunca se pudo conversar con Rubén Villalba, sin que existiera amenaza de por medio.

“No se pudo dialogar con él. En una ocasión fuimos a tratar de conversar, pero fuimos repelidos a disparos. Salimos del lugar porque éramos solo 7 agentes. Una segunda vez, logramos llegar a él para dialogar y éramos rodeados por campesinos que nos apuntaban con armas, foisas y machetes. En el tercer encuentro ya se produjo la desgracia”, recordó el comisario retirado.

LESIONES Y VIDA ACTUAL. El oficial superior recuerda que en aquella intervención recibió 6 impactos de bala en diferentes partes del cuerpo.

De esta cantidad 5 aún están alojadas en su cuerpo, ya que están en zonas sensibles que ante un intento de extracción pondrían en riesgo su vida. Dos balazos recibió en el brazo izquierdo. Otros dos proyectiles acusó en una de las piernas, una bala recibió en el bajo vientre y le perforó el intestino, y por último, otro le hirió en el mentón. Estas heridas sí cicatrizaron, pero la psicológica aún persiste, insistió.

Tras dos años de haber pasado a situación de retiro, dice que trata de disfrutar a cada instante de su familia. Participa en encuentros con sus camaradas de la promoción para despejar la mente agobiada por la tragedia.