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Editorial
martes 2 de agosto de 2016, 01:00

Combatir la corrupción hasta en sus formas más folclóricas

La corrupción en nuestra sociedad no solo está presente en los grandes negociados públicos, sino incluso en las prácticas más folclóricas, como las que ha revelado una investigación de ÚH y Latele, mostrando cómo empleados municipales desvían gran parte de la recaudación de las entradas al Jardín Botánico y al Zoológico de Asunción, expidiendo al público boletas viejas, que carecen totalmente de valor. Esta pintoresca manera de delinquir, que según las propias autoridades ya es habitual en el emblemático sitio, enfatiza que hay toda una cultura de corrupción que se mantiene y debe ser combatida aplicando ejemplares sanciones a quienes resulten responsables, pero principalmente debe ser enfrentada en el terreno de la educación.

El Jardín Botánico y Zoológico es uno de los espacios verdes recreativos más emblemáticos de Asunción, que diariamente recibe a miles de visitantes y que debería generar una importante fuente de recaudación en concepto del pago de entradas para la Municipalidad de Asunción y las entidades que se ocupan del cuidado y mantenimiento.

Por ello, resulta a la vez llamativo y preocupante lo expuesto por un reportaje investigativo realizado por un equipo de periodistas de ÚLTIMA HORA y Latele, en donde se muestra cómo operan los funcionarios municipales que están a cargo de cobrar las entradas de acceso al lugar, al desviar gran parte del dinero percibido a sus bolsillos.

El mecanismo es bastante simple y alevoso: en algunos casos entregan boletas antiguas, recicladas de entre las ya desechadas y que no tienen valor comercial. En otros casos, una misma boleta es usada dos o tres veces, ya que también entregan a los visitantes las copias que corresponden a la administración o a la Dirección del Jardín Botánico, o directamente cortan una boleta en dos partes, y entregan los dos pedazos a personas diferentes, según se pudo demostrar en varias ocasiones, con imágenes grabadas en video con una cámara oculta.

Aunque en principio los montos parecen reducidos (se cobra una entrada de 7.000 guaraníes por vehículo al Jardín Botánico y 6.000 por persona al Zoológico), la gran cantidad de visitantes por día, y especialmente en los fines de semana, hacen que la cifra del dinero robado pueda ser realmente elevado.

La situación descrita por la investigación periodística reafirma que la corrupción en nuestra sociedad no solo está presente en los grandes negociados públicos, sino incluso en las prácticas más folclóricas o pintorescas. Por ello, debe ser enfrentada y combatida en todos los niveles, con sanciones ejemplares para quienes resulten responsables de las irregularidades, luego de un estricto sumario administrativo.

Además hay que perfeccionar los mecanismos de control en todas las instancias de manejo del dinero público, aun sobre los montos aparentemente más insignificantes. Hay que establecer cada vez más sistemas de transparencia, con informaciones abiertas y accesibles al escrutinio público, y que las autoridades incorporen el concepto de rendir hasta el último guaraní de lo que perciben las distintas administraciones gubernamentales.

Pero la principal tarea para ir cambiando este lamentable panorama debe ser en el plano educativo, apostando por una formación en valores éticos y morales desde la más tierna infancia, que abarque todos los niveles pedagógicos. Solo así lograremos ir desterrando las prácticas corruptas, para hacer posible un Paraguay distinto.