10 de diciembre
Sábado
Poco nublado con tormentas
21°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Martes
Mayormente nublado
21°
31°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
jueves 27 de octubre de 2016, 10:37

Colores vibrantes y tejidos llamativos en la colección de Ana Locking en Lima

Lima, 27 oct (EFE).- Una explosión de color y texturas fue el desfile de la española Ana Locking en la Lima Fashion Week (LifWeek) para la temporada primavera 2016-verano 2017, mientras que la diseñadora peruana Paola Gamero utilizó una paleta en nude y hueso para dar la bienvenida al calor.

Los amantes de la moda en Lima se dieron cita en el Centro de Convenciones de la capital peruana para ver la colección The Thinker de Ana Locking, la invitada internacional en la nueva edición de LifWeek que comenzó este miércoles y se prolongará hasta el viernes.

La galardonada diseñadora presentó una colección pret a porter donde destacaron los vestidos con bordados de flores multicolores, al estilo del mantón de manila, las lentejuelas en rojo o lapizlázuli con aspecto mojado, y las piezas en camuflage desgarrado y vuelto a unir, entre otras.

"Mi marca de estilo es crear ropa con impacto visual, yo hago prêt-á-porter a un nivel muy alto porque son tejidos de alta costura", explicó Locking a Efe.

La modista, formada en Bellas Artes, se ocupa de darle "un trasfondo emocional y conceptual bastante potente" a sus colecciones y en The Thinker se dirige a "todas aquellas personas que tienen un pensamiento libre, independiente, que no siguen todo lo que se tiene que hacer, porque se puede hacer de otra forma y ahí surgen las cosas bonitas".

Tanto hombres como mujeres visten estampados vibrantes en camisas y blusas, con uso de tie dye (teñido con nudos) y chantilly en algodón.

"Siempre digo que la creación viene del caos al orden, y hemos cogido tejidos como el camuflaje, que es bastante caótico, y lo hemos cortado y roto", contó.

Así, la diseñadora tiene una falda de triple capa, con can can interior para darle volumen, que fue un tejido camuflaje cortado y rasgado, o un vestido con la misma tela pero con volantes de estilo flamenco.

De una forma similar, Ana Locking utiliza el chantilly de algodón rojo para darle un estilo vanguardista al clásico vestido largo de volantes flamencos pero en una textura más fresca para el verano.

En esta colección, la firma española reinterpreta la chaqueta tipo bomber al ponerle los bordados y también las lentejuelas que aparecen bajo otro tejido superpuesto cortado en cruz.

"Lo hemos deshilachado para que la lentejuela salga desde abajo y quede esta cosa como rota, haciendo agujeros para que salga el tejido de abajo", explicó la autora.

"La gente se distingue porque piensa diferente y hace cosas diferentes, si no arriesgas en moda no avanzas", afirmó Locking.

La peruana Paola Gamero antecedió a Locking en la pasarela con una marca de prêt-á-porter creada hace dos años en Lima, pero que ha tenido presentaciones en Canadá con un estilo que resalta la silueta femenina.

"Es un prêt-a-porter de lujo, con palazzos (pantalones de pata de elefante), vestidos cortos, e igual he usado organza, chifón de seda, satén de seda, pero le hago un look más fresco", relató Gamero en entrevista con Efe.

La colección de verano utilizó los colores hueso, nude y perla en los conjuntos de faldas cortas, vestidos y palazzos, que hacían un guiño al antiguo estilo romano.

Los bordados que suelen ser característica en los vestidos de noche de la marca se trasladaron a algunas blusas y chaquetas, y también a las sandalias de cuero con plataforma de madera.

La diseñadora aspira a utilizar tejidos peruanos en sus próximas colecciones para poder exportar sus prendas con el valor agregado que los compradores internacionales buscan en el mercado limeño.

La Lima Fashion Week tendrá en los próximos días en su pasarela a los diseñadores peruanos Sitka Semsch, Andrea Llosa, Omar Valladolid, Claudia Jiménez, Noe Bernacelli, Yirko Sivirich, Ana María Giulfo y Chiara Macchiavello.

Mónica Martínez