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martes 14 de febrero de 2017, 02:00

Clave para lograr décadas de amor pasa por dejarla “gobernar” a ella

Por Karina Godoy

Recurrir al diálogo y callarse cuando sea conveniente –por ejemplo, cuando habla la patrona, dejan leer entre líneas–, evitar las tentaciones, tratar de no llegar a los celos enfermizos y, por sobre todo, ponerle mucho amor a la relación. Estas son algunas claves que recomiendan Germán Alvarenga (86) y María Pérez (83), un matrimonio que perdura, desde hace 66 años.

"Yo creo que hasta ahora nos llevamos bien porque en la mayoría de los casos decido yo; nos consultamos para tratar de tomar la mejor decisión en cada caso", dice María . "Y la mayoría de las veces ella es la que gobierna", acota él.

"Allí ya sale la linda", comenta en un tono bajo y una sonrisa pícara Germán tras ver a su amada salir de la habitación bien coqueta para la nota, como él se lo pide y como a ella le fascina.

Él es un hombre disciplinado, con la mirada iluminada como de quien ha experimentado bastante los altibajos de la vida. Ella es una mujer firme y decidida, con la mente abierta, capaz de seguir brindando cariño, pese a los golpes del destino, él la describe.

Ambos son de la etnia Guaraní y se conocieron en Puerto Casado, en donde permanecieron gran parte de sus vidas. Germán tenía 20 años y María 17 cuando se dieron cuenta de que serían el uno para el otro.

"Cuando yo decidí casarme, mi ideal con ella fue que nuestra unión sea eterna; por eso es importante saber distinguir cuando un amor puede ser para toda la vida o solo provisorio, antes de comprometerse", advierte Germán.

DESAFÍOS. Como todo matrimonio, ellos también enfrentaron adversidades, como la pérdida de 5 hijos –del total de los 11 concebidos–, quienes por falta de asistencia médica, estando en la zona del Chaco, llegaron a un fatal desenlace.

En cuanto a las infidelidades, María resalta que aunque le llegaban comentarios suspicaces sobre las amigas de su marido, quien también era futbolista, ella decidía hacer caso omiso. "Trataba de que no me influyera tanto porque yo sé bien que soy la oficial", señala María con absoluta firmeza.

Germán trabajaba en la empresa taninera Carlos Casado, desarrollando tareas pesadas, pero con el correr de los años decidieron mudarse a la capital, en donde conseguir un empleo con sus más de 40 años de edad fue todo un reto. María también era una mujer emprendedora y ayudaba para el sustento a través de la costura y la venta de comidas como también de frutas.

A diferencia de muchos hombres de su época, Germán entregaba toda su ganancia para que su señora la administre, de hecho, hasta ahora continúa haciéndolo con el sueldo de su jubilación. La confianza "en todo" se suma a sus claves.