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Economía
lunes 1 de agosto de 2016, 01:00

Clase media

En el último informe de Desarrollo Humano presentado recientemente por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), encontramos datos muy interesantes que ayudan a explicar el gran proceso de transformación social por el que está pasando nuestro país.

Paraguay encabeza la lista de países en Latinoamérica que ha logrado el mayor crecimiento de la clase media en la última década.

A los efectos de esta clasificación relativa a la clase media, se considera que pertenecen a este estrato las personas que tienen un ingreso diario de entre 10 a 50 dólares.

Tomando como referencia dichas cifras, vemos que hace una década el Paraguay tenía alrededor de 1.000.000 de personas que pertenecían a la clase media y actualmente son 2.500.000 personas.

En términos porcentuales, diez años atrás la clase media representaba un 18% del total de la población y actualmente representa el 38%, es decir ha crecido más del doble el porcentaje en la última década.

La otra cara de esta moneda ha sido la también acelerada reducción de la pobreza desde casi un 44% hace una década al 22% que tenemos en la actualidad.

Queda claro que la gran década que tuvimos en términos de crecimiento económico, le ha generado a una porción importante de la población paraguaya la capacidad de aumentar sus ingresos a través del trabajo, la única forma real de generar riqueza de manera sostenible.

Pero más allá de esta lógica económica para explicar la fuerte emergencia de la clase media en nuestro país, esta nueva situación en la estructura social del Paraguay tiene, y tendrá, consecuencias sumamente positivas para el país.

Es que la clase media no es solo una cuestión de mayores ingresos, sino que también implica una cosmovisión diferente, una nueva forma de ver y entender el funcionamiento de la sociedad.

Por lo general, los niveles de exigencia ciudadana aumentan de manera significativa cuando las clases medias crecen, particularmente en la demanda de servicios públicos de mejor calidad.

La educación, por ejemplo, es un clásico ejemplo de un ámbito que se verá fuertemente presionado para que mejore sustancialmente en términos de excelencia.

Esto lleva necesariamente a un proceso de modernización del Estado y de fortalecimiento institucional para enfrentar estas nuevas y crecientes demandas. Y exige por lo tanto una transformación de la política, que en nuestro país ha estado tradicionalmente anclada en prácticas y vicios totalmente desfasada de los nuevos tiempos.

Esta visión pareciera ser extremadamente optimista, no se produce obviamente de una manera lineal y continua, sino que existen una serie de avances y retrocesos.

Muchas veces nos percatamos más de los retrocesos que de los progresos y para explicar determinados tipos de conductas o acontecimientos seguimos utilizando categorías aplicadas a una sociedad que ya ha cambiado sustancialmente.

Todo esto nos quita un poco de perspectiva y corremos el riesgo de quedar atrapados en una suerte de cinismo colectivo que no contribuye en nada.

Este crecimiento de la clase media se da además en un momento histórico particular en el Paraguay, donde estamos con bono demográfico que se traduce en una población mayoritariamente joven y en plena edad productiva.

Al mismo tiempo, el extraordinario crecimiento de las tecnologías de información y comunicación, que también se viene desarrollando con mucho dinamismo en nuestro país, pone en manos de esta clase media una herramienta formidable.

Por supuesto que no podemos desconocer muchas de las limitaciones y los serios problemas que aún tenemos como país en diversos ámbitos, pero al mismo tiempo vemos con estos datos que hoy tenemos como sociedad muy buenas condiciones para enfrentarlos.

¡Sepamos aprovechar nuestro momento!