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Editorial
lunes 19 de junio de 2017, 02:00

Ciudad del Este no puede seguir dependiendo de la cota

La Receita Federal –entidad aduanera brasileña– anunció que se prorrogará por un año más la vigencia de la cota de 300 dólares libre de impuestos para compras de brasileños en el extranjero. Esta decisión les dará un poco de respiro a Ciudad del Este y a otras ciudades del país que mantienen fuertes relaciones comerciales con el vecino país. Paraguay debe analizar la situación de manera a implementar políticas anticipadamente, ya que se espera que en el corto plazo se revierta y perdamos ventaja comparativa. Solo de esa manera podremos empezar a superar algunos de los obstáculos que presenta el crecimiento económico paraguayo para convertirse en desarrollo.

El Brasil planificó –y viene implementando desde 2012– una política de desarrollo territorial en sus ciudades fronterizas basada en la reducción de impuestos al comercio en una serie de municipios, entre los que se encuentra Foz de Yguazú. Básicamente creará tiendas bajo el régimen de zonas francas.

Este incentivo tributario obligará a reducir la cota una vez que se inicien efectivamente los negocios en las tiendas libres de impuestos. Se supone que cuando esto ocurra la cota será reducida a 150 dólares, con lo cual las ciudades paraguayas gemelas sufrirán el efecto de una reducción de la demanda de compras por parte de los brasileños.

Las consecuencias para el mercado interno serán graves, por lo que es necesario que el Gobierno –en conjunto con el sector empresarial– diseñe un plan que permita mitigar una posible recesión y a la vez transformar paulatinamente la estructura productiva de las zonas de frontera. Una mayor autonomía económica permitirá no solo dejar de depender de las políticas que implemente el país vecino, sino también de su volatilidad económica.

Es necesario diseñar e implementar planes de desarrollo regionales que consideren las potencialidades económicas de cada una de esas ciudades y sus respectivos distritos. Las estrategias deben generar un entorno favorable a la inversión para la generación de empleos estables, seguros y bien remunerados, así como servicios de amplia cobertura y calidad. Estos distritos requieren una fuerte inversión en infraestructura vial, energética y social.

Los ministerios con competencia en la producción y la productividad deben implementar programas que generen empleos productivos de mediano y largo plazos, mientras que las instituciones prestadoras de servicios deben ampliar su cobertura y mejorar la calidad. Las entidades binacionales deben constituirse en uno de los motores de desarrollo de los distritos en los que se encuentran estas ciudades y sus alrededores.

Los gobiernos municipales tienen amplias potestades en materia de desarrollo económico en su territorio y cuentan con recursos efectivos transferidos por el Ministerio de Hacienda y con recursos potenciales que hasta el día de hoy no son eficientemente recaudados, como el impuesto inmobiliario.

No hay excusas para diseñar e implementar medidas que garanticen el desarrollo económico de las regiones afectadas y así disminuir los exagerados niveles de dependencia que tiene nuestro país de los países vecinos. La política económica paraguaya debe ir mas allá de negociaciones bilaterales mendigando medidas a los países vecinos para convertirse en una política de desarrollo que garantice autonomía y estabilidad económica en el largo plazo. El aumento de la productividad para ganar competitividad y la diversificación productiva y de mercados deben estar en el foco de la discusión. Solo de esa manera podremos empezar a superar algunos de los obstáculos que presenta el crecimiento económico paraguayo para convertirse en desarrollo.