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Sucesos
lunes 1 de agosto de 2016, 01:00

Cinco heridos deja un amotinamiento de 200 presos en la cárcel de Oviedo

Por Robert Figueredo

CORONEL OVIEDO

El amotinamiento de unos 200 reclusos se inició a las 5.00 de la mañana de ayer, momento en que se verificaba el cambio de guardia en los puestos de control de la Penitenciaria Regional de Coronel Oviedo. En los pabellones C y D comenzó la quema de colchones en reclamo de mejores condiciones ante el terrible hacinamiento de presos.

La rápida intervención del Cuerpo de Bomberos Voluntarios y del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional evitó más consecuencias lamentables. El fuego se dominó en cuestión de minutos y el amotinamiento fue controlado por los efectivos del orden público tras la intervención de los dos pabellones, donde se congregan reclusos provenientes de diferentes cárceles del país.

El uso de la fuerza provocó cinco heridos: dos guardiacárceles recibieron cascotes en la cabeza y el rostro, mientras que tres internos fueron blanco de disparos con balines de goma utilizados por la policía en el procedimiento que movilizó a 110 efectivos. Alrededor de las 7.00 la situación fue controlada. Como medida de seguridad la dirección de la penitenciaría resolvió cancelar la tradicional visita de los domingos a los reclusos.

La venta masiva de bebidas alcohólicas en la cárcel, el maltrato por parte de funcionarios de seguridad y el mal estado de las comidas fueron resaltados por algunos reclusos en los pasillos de la penitenciaría. “Nosotros que estamos en el calabozo debemos defecar en bolsas de polietileno y orinar en envases plásticos porque no accedemos al baño”, se quejó uno de ellos, exigiendo que las autoridades tomen medidas para mejorar las condiciones.

La capacidad de albergue –en principio, para unas 500 personas– se ha extralimitado llegando a triplicarse el número de internos. La lucha por un espacio físico para dormir ya generó varios roces en las últimas semanas, incluso con pérdida de vida humana. Ante el cierre del ingreso de reclusos en Tacumbú y Ciudad del Este, la cárcel de esta ciudad comenzó a experimentar un incremento masivo de la cantidad de internos sin aumentar el número de guardiacárceles.