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Mundo
viernes 14 de octubre de 2016, 08:01

Chuquisengo: "La música es un ancla para el ser humano en el siglo XXI"

Moscú, 14 oct (EFE).- La música es el ancla que el ser humano va a necesitar para centrarse frente a la realidad vertiginosa del siglo XXI, afirma en entrevista con Efe Juan José Chuquisengo, el pianista peruano más internacional.

Embajador de la Marca Perú en el exterior junto con destacados profesionales de otros ámbitos, Chuquisengo actúa hoy en Moscú en una espectacular sala del Museo Pushkin, rodeado de obras de arte en un escenario que califica de "inspirador", y en un país que vio nacer "una dinastía de los mas grandes pianistas de la historia".

"Aparte de la transmisión profunda de la belleza y el orden, la música es el ancla que el ser humano va a necesitar en esta revolución cibernética de la información que nos marea, una velocidad tecnológica que puede llevar al hombre a fragmentarlo, y en ese sentido el arte puede tener la función de centrar al hombre", dice.

Esa percepción de la función del arte es para el maestro el resultado de una experiencia "muy enriquecedora", el proyecto Travesía Musical por los Andes, con el que desde hace tres años lleva la música clásica a comunidades y lugares remotos andinos.

Residente en Alemania desde hace décadas, y tras ofrecer recitales en más de medio centenar de países, Chuquisengo regresa cada año a su Perú natal "para dar conciertos, pero sobre todo para tratar de crear puentes".

"Me parece triste que se piense que la música clásica es elitista, solo para gente con una cierta preparación. No, simplemente la música clásica necesita una introducción, pero luego la sensibilidad es universal", asegura.

Por ello, se planteó "ir a dar conciertos fuera del contexto de una sala normal, con un pequeño teclado eléctrico porque no existen pianos en los Andes, con un grupo electrógeno para el caso de que no haya electricidad, en una camioneta hasta 4.000 o casi 5.000 kilómetros, a pueblos y comunidades del altiplano andino".

Y allí se encontró con una reacción "muy emotiva, enriquecedora también para mi. El encuentro con mis propios compatriotas, un encuentro de mundos, que suene la música de Beethoven en el corazón y la sensibilidad de gente que tiene una cultura milenaria tan propia y tan igual como la gran cultura europea universal, y que lo reciban con tal gratitud".

Le emociona "ver a una compatriota andina saltándosele las lágrimas al escuchar Claro de Luna de Beethoven o niños que escuchan a Bach, y no están condicionados a escucharlo así, como tiesos, sino bailando".

Una experiencia que seguirá haciendo porque le ha ayudado "como hombre y como artista a buscar nuevos horizontes".

Cree que "la música sigue siendo una gran subestimada dentro de la concepción de la sociedad", casi todo el mundo escucha música cada día, sin darse cuenta de su importancia "para algo profundo de nuestro ser, el alma, lo no fragmentado".

"La música apela a la no fragmentación de la mente, del espíritu y del alma, y ese creo que es un elemento profundamente terapéutico, sanador", insiste.

El maestro Chuquisengo trae en su equipaje "un par de compositores peruanos, uno de los principales compositores latinoamericanos, Alberto Ginastera, y repertorio clásico" para su recital.

Como el primer pianista clásico peruano que actúa en Moscú, va a "tratar de mostrar lo mejor que puedo dar, que la gente pregunte dónde está el Perú, qué es Perú y si vale la pena ir. Y yo digo que sí vale la pena".

Y ello es parte de su responsabilidad como embajador de la Marca Perú, "una especie de distinción de que uno ha hecho las cosas más o menos bien" en su ámbito, que se da a diversas personalidades de todas las áreas, deportistas, científicos, artistas, afirma.

Tras muchos años viviendo en Europa considera que felizmente ha cambiado mucho la percepción que se tiene de su país.

"Tengo que reconocer que para mi hubo una época bien triste, que lo que más se hablaba en Europa era de Perú por la producción de drogas y, aunque uno sabe que era un grupo minúsculo malvado, un absurdo, eso tiñó y ensombreció la fama de Perú".

Ahora, con el Machu Pichu entre las 7 Maravillas del mundo de la Unesco, el turismo y el nombre de Perú en boca de todos por su cocina, considerada una de las mejores del mundo, "todo ello es una una revalorización de la autoestima, que estaba un poco baja después de una gran crisis socioeconómica".

Virginia Hebrero