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Nacional
jueves 7 de julio de 2016, 07:55

Choferes levantarían medida de fuerza tras más de un año

Los choferes de la Línea 49 levantarían la medida de fuerza que llevaban adelante hace un año frente a la sede del Ministerio del Trabajo. Esto se daría tras la mediación del intendente de Asunción, Mario Ferreiro.

El presidente de la Federación Paraguaya de Trabajadores del Transporte (Fepatrat), Juan Villalba, informó sobre la posibilidad del levantamiento de las carpas instaladas frente a la institución del Estado el próximo martes.

Señaló que hace unos días fueron convocados por el intendente de la Asunción, Mario Ferreiro, para dialogar sobre la situación de los choferes de la Línea 49 La Limpeña, que se manifiestan hace más de un año.

"Nos dijo que había una orden de desalojo en contra nuestra, pero que él no quería actuar de esa forma. El intendente prefirió conversar con nosotros, cosa que nunca hizo el ministro del Trabajo, Guillermo Sosa", expresó a la 780 AM.

Los trabajadores le solicitaron al jefe comunal que pueda mediar con el secretario del Estado para que éste remita los antecedentes del caso al Tribunal del Trabajo; hecho que finalmente sucedió, de acuerdo a los expresado por Villalba.

En ese sentido, dijo que la semana próxima solicitan la presencia del intendente Mario Ferreiro en el lugar donde levantaron las carpas el año pasado para llegar a un acuerdo y poner fin a la medida de fuerza.

La manifestación inició a consecuencia del despido de 51 choferes de la Línea 49, días después de haber realizado una asamblea para conformar un sindicato, en lo que Villalba consideró una "enorme persecución sindical".

Al principio se movilizaron en inmediaciones de la sede de la empresa del transporte público, propiedad del diputado liberal Celso Maldonado, pero al no tener respuestas favorables a sus reivindicaciones, se trasladaron e instalaron frente al Ministerio del Trabajo.

Durante ese tiempo, ocho personas se crucificaron como señal de protesta, entre las que había dos mujeres, ambas esposas de choferes.

El ministro del Trabajo, Guillermo Sosa, en varias oportunidades expresó que no cederían ante el "chantaje social", como calificaba lo que hacían los manifestantes. Incluso, afirmó que la crucifixión es rechazada por el sindicalismo internacional y lo que buscaban era "conmover a la población".