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miércoles 16 de agosto de 2017, 01:00

Chiquitos gigantes apuestan a mejor futuro con servicio social o las letras

Pequeños, pero concienzudos. En su mundo, existe el lugar para el juego y la fantasía. Pero también están pendientes de lo que pasa en el mundo de los adultos. Más allá de la inocencia y las fantasías, ellos buscan mejorar el entorno que los rodea, desde el servicio a los demás o la palabra escrita.

En la Chacarita, barrio de galoperas, bañado en sus orillas por el río Paraguay y por el estigma social, desde hace un año un grupo de niños scout ponen en práctica valores de convivencia. El grupo Scout Chacarita está compuesto por niños de entre 5 y 13 años. Se reúnen todos los sábados a las 9.00 en la sede del club social 3 de Febrero.

“Pasaba por acá y vi un cartelito que estaba por la pared. Quise venir porque decían que iba a haber fútbol”, cuenta Rubén Olmedo, scout de 12 años, que llegó al lugar atraído por el balompié.

Igual que él, Abigail Díaz (12), Josua Calderón (9) y Ayelín Olmedo (10), llegaron y se quedaron. En el año de existencia del grupo, aprendieron canciones y juegos, a respetarse y a compartir, cuidar el medioambiente, entre otros valores muy destacables.

Pero para ellos no pasa desapercibida la sorpresa que causa cuando dicen su lugar de origen. “Me río nomás cuando se sorprenden”, dice Abigail. Los scouts coinciden en un deseo en común: Que a los niños de su barrio, los más necesitados, no les falte comida, abrigo y, sobre todo, la oportunidad de poder ir a la escuela.

Lady Poe. Su madre, la historiadora Noelia Quintana, fue la responsable de sembrar la simiente literaria en Mia Luján Quintana . El árbol fue creciendo y hace una semana, dio su fruto: Su primer libro de relatos La sonrisa y sombra de los cuentos. Admiradora de Edgar Allan Poe y Howard Philipps Lovecraft, a sus 13 cortos años de edad considera que los padres deben inculcar a los niños el gusto por la lectura. “Sobre todo por nuestros grandes autores nacionales”, para construir una sociedad más preparada.