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Arte y Espectáculos
sábado 16 de julio de 2016, 10:53

Celia Cruz: 13 años sin la reina de la salsa

Hoy se cumplen 13 años del fallecimiento de la cantante Celiz Cruz y todo el mundo la recuerda entre nostalgias y homenajes. La artista nació el 21 de octubre de 1925 en el barrio de Santos Suárez en La Habana, Cuba.
El 16 de julio de 2003 el mundo se enteraba de la noticia de que la cubana más emblemática de la música dejó de existir. Celia Cruz creció en el seno de una familia humilde y desde bien pequeña quiso dedicarse a la música, una rama artística que su padre prefería sustituir por el magisterio.

De su infancia, fue la segunda hija de Simón Cruz y de doña Catalina Alfonso; se crió entre tres hermanos y 11 primos, la mayoría menores que ella.

Su principal función en esa casa y ante toda esa familia era cuidar a los pequeños y para dormirlos les tenía que cantar canciones de cuna; su voz llamó la atención de su madre, quien por cierto, también poseía una gran voz, según contó en alguna ocasión la misma Celia.

Al darse cuenta de ese don que heredó de su progenitora, la pequeña empezó a cantarle a los turistas, comenzó a ganar algo de dinero y con el tiempo se dio cuenta de que lo suyo sería la música y así le nació el sueño de pisar un día los escenarios en los que se presentaban las orquestas e intérpretes de su tierra.

Y a pesar de que su padre se oponía, pues deseaba que su hija fuera maestra de escuela, con el apoyo de su mamá, Celia llegó al Conservatorio Nacional de Música de Cuba, expresan varios medios internacionales.

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Asimismo, ya cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La Hora del té o La Corte Suprema del Aire, en los que obtenía premios como un pastel o una cadena de plata, hasta que por su interpretación del tango Nostalgias recibió un pago de 15 dólares en Radio García Cerrá.

Más tarde intervino en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas, y formó parte del espectáculo Las Mulatas de Fuego, que recorrió Venezuela y México.

En 1950, cuando ya había intervenido en varias emisoras, pasó a formar parte del elenco del célebre cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de La Sonora Matancera, el guitarrista Rogelio Martínez, y la contrató para reemplazar a Myrta Silva, la solista oficial de la orquesta.

Con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas, La Sonora Matancera era entonces una orquesta popular, conocida por su predilección por los ritmos negros y los sones con trompeta; con la incorporación como primera vocalista de Celia Cruz, que acabaría siendo el alma del grupo, la orquesta vivió su Edad de Oro.

Durante los cincuenta, ella y La Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, con Compay Primo (Lorenzo Hierrezuelo) y Compay Segundo.

La Cuba de Chico O'Farril y su Sun sun Babae; la Cuba de la conga, de los Havana Cuban Boys; la de Miguel Matamoros con su Mamá, yo quiero saber de dónde son los cantantes; la de Miguelito Valdés con su Babalú.... Celia Cruz aportó su Cao cao Maní Picao, que se convirtió en un éxito.

Y otro tema posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957, para recoger su primer Disco de Oro.

Luego de esto, la cubana se había ganado ya varios de los apodos y títulos con que quisieron distinguirla: fue "La Reina Rumba" y "La Guarachera de Oriente", y desde las primeras giras por México, Argentina, Venezuela o Colombia, la "Guarachera de Cuba".

El 1.º de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista se vio obligado a refugiarse en República Dominicana ante el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, y la orquesta tuvo que andar otros caminos.

Aunque el mismo Fidel figuraba entre los admiradores de la cantante, Celia Cruz no soportaba que le dijeran qué y dónde tenía que cantar.